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Palacio Arzobispal

Palacio Arzobispal de Quito, en la Plaza Grande (2013).
Imagen: propia.

Dirección:
 calles Chile y Venezuela, esquina

Sector: Centro Histórico
Año de construcción: 1536 / 1775 / 1830
Arquitecto: Desconocido (1536) / Antonio García (1775) / Jean Baptiste Mendeville (1830)
Estilo: historicista (neoclásico)
Premios: patrimonio de la ciudad
Uso actual: privado, eclesiástico

Historia

Según señala el historiador Fernando Jurado Noboa, tras la fundación española de la ciudad de Quito y el reparto de solares entre los conquistadores, Juan de Ampudia habría recibido media manzana al norte de la Plaza Mayor, y ya que se conoce que la mitad occidental de esta le pertenecía a Francisco Pizarro, se deduce que Ampudia ocupaba el sitio del actual Palacio Arzobispal.

Ampudia se convirtió en el primer alcalde de la villa, y vivió en Quito apenas durante seis meses antes de partir el 1 de junio de 1535 con rumbo a la actual Colombia, donde encontraría un cruel final a manos de los indígenas que se vengaron de las sanguinarias costumbres que tenía éste conquistador. A pesar de ello Ampudia había dejado establecida la primera huerta de cebollas del actual territorio ecuatoriano, probablemente en la sección de su solar que hoy da a la calle Mejía, y que era regado por las aguas del canal incásico que bajaban desde La Merced.

Tras la partida de Ampudia, su gran solar fue entregado a Rodrigo Núñez de Bonilla y Martínez de Foix, quien entre 1535 y 1545 poseyó una de las primeras fábricas de tejas de la ciudad en el sector que desde entonces tomó el nombre de El Tejar. Para 1536 Núñez de Bonilla, que previamente había residido en otra casa, vivía ya en el solar que nos compete en este artículo, y para 1548 trajo a su esposa María de la Cueva y San Martín, una de las primeras mujeres españolas de la ciudad.

El 10 de abril de 1592 llegó a la ciudad de Quito el general Pedro de Arana, enviado desde Lima para sofocar la Revolución de las Alcabalas, y se alojó en la mansión mientras duró su estadía para llevar a cabo el sanguinario trabajo que se le había encomendado. En aquel entonces, es probable que la propiedad haya estado en manos de María de Riaño, viuda de Rodrigo Núñez de Bonilla y de la Cueva.

En 1606 la casa fue partida en dos por la viuda, quien entregó a su hijo Rodrigo la sección sobre la calle Venezuela, es decir donde hoy se encuentra el ingreso al Centro Comercial Palacio Arzobispal por el segundo patio. Mientras que la sección con frente a la Plaza Mayor se la entregó a su hija Clara como parte de la dote para su matrimonio con el extremeño Juan de Vera de Mendoza, valorándola en 10.000 pesos.

La casa perteneció a los descendiente de los Núñez de Bonilla por casi cien años, es decir que fue habitada por cuatro generaciones de la misma familia. Las descripciones de mediados del siglo XVII señalan que el terreno aún avanzaba hasta la actual calle Mejía con un gran huerto y jardines, que la mansión estaba ubicada con su frente hacia la Plaza Mayor y era de dos pisos con una terraza cubierta o loggia en la segunda planta, lo que la hacía una de las más suntuosas de la ciudad.

Finalmente los hermanos Cristóbal y Clara Núñez de Bonilla y Riaño vendieron la mansión familiar a la Curia el 14 de agosto de 1653. Es así como la esquina nororiental de la Plaza Mayor pasa a convertirse en la mansión del Prelado de la Iglesia católica, que primero había utilizado una vetusta casa adquirida por el primer Obispo en  1550, y que se ubicaba en la esquina sur de lo que hoy es el Palacio de Carondelet, y después en otra que quedaba en la esquina nororiental del actual Centro Cultural Metropolitano, y que habían adquirido en 1619 para destinarla a nuevo Palacio Episcopal.

A mediados del siglo XVIII, es decir cien años después de ser adquirido por el Obispado, se describe al Palacio Episcopal como más grande que el de la Audiencia, más capaz de albergar recepciones y mejor repartido. Entre 1750 y 1760 Mario Cicala señala que en el patio  estaban las Cárceles de Corona, donde se colocaba  los sacerdotes que habían cometido algún delito.

En 1775 se reformó por primera vez la mansión original de los Núñez de Bonilla, manteniendo siempre la loggia o terraza cubierta del segundo piso como elemento distintivo del palacio. El encargado del trabajo fue el arquitecto español Antonio García, que posteriormente también reformaría el Palacio de la Audiencia. García le confirió los primeros elementos neoclásicos al edificio, con los remates triangulares en los cuerpos laterales.

En 1830 se realiza la refacción del palacio que le confirió su aspecto neoclásico actual, llevado a cabo por Jean Baptiste Mendeville, que era Ministro de Negocios Extranjeros de Francia ante el Ecuador, y que ejercía su profesión de arquitecto a la par que la de diplomático. El francés no colocó zócalos en la fachada, como se estilaba entonces en la ciudad.

En 1831, pocos meses después de la separación de Ecuador de la Gran Colombia, se hospedó en el palacio el científico francés Jean Baptiste Boussingault, a quien le asignaron una de las habitaciones más suntuosas y con salida a la loggia o terraza con vista a la Plaza Mayor. Boussingault describió el edificio como una estupenda mansión, y a sus aposentos ricamente amoblados con una magnífica cama, algunos sillones y una mesa; mientras que su esclavo dormía en la Antecámara, donde él tomaba el desayuno.

El 20 de abril de 1835 Juan José Flores organizó un gran banquete en el Palacio Episcopal para recibir a su sucesor como presidente de la República, el guayaquileño Vicente Rocafuerte. El palacio alcanzó la categoría de Arzobispal sólo cuando la Diócesis de Quito fue elevada a Arquidiócesis el 13 de enero de 1848.

En 1836 se desprendió de la propiedad arzobispal la edificación ubicada en la esquina nororiental de la manzana, sobre las calles Venezuela y Mejía, y que había constituido la casa de la Fábrica de la Catedral (actual Mansión Eguiguren), y que fue vendida al hacendado imbabureño Carlos Vélez de Álava. Este hecho constituye la primera y única vez que el solar original de los Núñez de Bonilla se separó desde la fundación de la ciudad en 1534.

En el año 1860, el célebre Antonio Salas fue comisionado para pintar la serie de doce cuadros de Los Profetas en tamaño natural que se exhiben hasta la actualidad. En esa época, los delegados apostólicos del Papa vivían también en el palacio.

Según describe Fernando Jurado Noboa, durante el vicariato del tercer arzobispo de Quito, el lojano José María Riofrío y Valdivieso, el palacio estuvo lleno de corrales de gallinas a las que el Arzobispo gustaba cuidar, por lo que recibía constantes burlas del entonces presidente Gabriel García Moreno, con quien tuvo varios desencuentros importantes en el tema político.

El 30 de marzo de 1877, mientras se encontraba en el Comedor del palacio, monseñor José Ignacio Checa y Barba sintió los primeros síntomas del envenenamiento con vino del que había sido víctima minutos antes mientras celebraba misa en la Catedral. El Arzobispo moriría en sus aposentos horas más tarde, causando un gran revuelo en la sociedad de la época y un capítulo aún debatido por los historiadores actuales.

En la época en que fue habitado por monseñor José Ignacio Ordoñez, el palacio se convirtió en un centro político importante, siendo el mismo Arzobispo uno de los fundadores del Partido Progresista en 1883, junto al ambateño Juan león Mera.

El 23 de julio de 1894 se inauguró en el palacio la Biblioteca del Clero, mientras que el 24 de julio de 1909 se fundó en sus salones la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos, presidida por el arzobispo Federico González Suárez y antesesora de la actual Academia Nacional de Historia.

El palacio fue totalmente restaurado en 1978, durante el arzobispado de Pablo Muñoz Vega, quien contrató al arquitecto Andrés Peñaherrera para un magnífico trabajo de reforzamiento de la estructura que, lamentablemente, tiene como único punto negativo la desaparición de los apartamentos de Federico González Suárez, que se encontraba en el ángulo noroccidental del segundo piso del edificio.

Arquitectura

El palacio está emplazado en un terreno esquinero cuyo frente principal se encuentra al sur, con vista hacia la Plaza Grande, mientras que el resto de la edificación se desarrolla en torno a dos patios ubicados hacia el norte, salvando el declive de la calle Venezuela.

En el exterior presenta formas neoclásicas, expresadas particularmente en la columnata del balcón de la planta alta, sobre el portal que remata en entablamento. En los extremos existen dos cuerpos macizos con ventanas ortogonales en la planta alta y arco hacia el portal en la planta baja, que se rematan con dos coronamientos triangulares que exhiben las armas del Vaticano (derecha) y la Arquidiócesis de Quito (izquierda). Entre estos resaltos se dispuso una galería exterior a modo de balcón cubierto o loggia, con columnata doble de fustes cilíndricos estriados y capiteles jónicos.

En la parte baja de la fachada destaca un portal con arquería, que sirve de espacio de comunicación entre el palacio y la plaza, además de como un corredor exterior y cubierto con las otras edificaciones vecinas por el occidente. Se accede por un zaguán hasta un gran patio de piedra, con una fuente y una cruz talladas también de piedra, la primera en el centro y la segunda en una esquina. Árboles de naranjo en las otras tres esquinas completan el panorama del patio principal.

Las dependencias de la Curia y los salones de gala se desenvuelven en torno a éste patio principal, rodeado por cuatro crujías de dos pisos con la Escalera de Honor en el lado occidental. El Despacho del Arzobispo también se encuentra en la crujía occidental, pero ubicado al centro de la misma y en el segundo piso, seguido por la Antecapilla y la Capilla.

El segundo patio, al norte del conjunto y que corresponde a la casa pequeña que en en 1606 obtuvo de su madre Rodrigo Núñez de Bonilla y Riaño, constituye hoy un espacio cultural del Centro Comercial Pasaje Arzobispal, que está unido al Palacio de la Curia por un corredor, pero separado del Arzobispal por pesadas puertas y gruesas paredes. Sin embargo, el segundo piso sí forma parte del Palacio Arzobispal, al que está unido por la crujía norte del patio principal.

Galería

Palacio Arzobispal a mediados del siglo XIX.
Óleo sobre tela de artista anónimo.

Interior del Patio Principal del Palacio Arzobispal.
Imágen: Wikiwand.

Interior del Patio Posterior del Palacio Arzobispal.
Imagen: Wikiwand.

Detalle del frontis del Palacio.
Imagen: Wikipedia.



Referencias

  • Jurado Noboa, Fernando (2008). "Calles, casas y gente del Centro Histórico de Quito", tomo IV, pp.267-401. Quito: FONSAL. ISBN 978-9978-366-01-1.
  • Peralta, Evelia; Moya Tasquer, Rolando (2007). "Guía Arquitectónica de Quito", p.63. Quito: Editorial Trama. ISBN 978-9978-300-77-0.

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