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Mansión Eguiguren (antigua Cancillería)

Imagen: Google Street View (2015).

Dirección: calles Venezuela y Mejía, esquina
Sector: Centro Histórico
Año de construcción: 1939
Arquitecto: desconocido
Estilo: art déco
Premios: ninguno
Uso actual: privado, turístico

Historia

El solar perteneció durante siglos a la Fábrica de la Catedral, que no era otra cosa que el brazo financiero de la Diócesis de Quito, encargada de la administración de sus fondos y de la construcción de edificios y templos asociados, así como de buscar y ejecutar negocios en los que se pudiése invertir para aumentar el dinero recaudado con los diezmos.

A mediados del siglo XIX el actual terreno era ocupado por dos edificios conocidos como la Casa Grande, que tenía su  frente hacia la actual Venezuela, y la Casa Chica, que no tenía tiendas y daba a la Mejía. Posteriormente ambas propiedades fueron adquiridas por el hacendado imbabureño Carlos Vélez de Álava, cuyos herederos aún la conservaban en el año 1836, cuando su propietaria era Juana Buenaño, viuda del citado Vélez de Álava.

Para 1894 la casa, aún de apariencia colonial e interiores andaluces, había pasado a manos del comerciante Vicente Carbo Noboa, quien arrendaba los almacenes de la parte baja de la calle Mejía a la pulpería de Juan Poveda, la hojalatería de Benjamín Echeverría, la carnicería de Custodia Sevilla y a una chichería perteneciente a Bárbara Chiliquinga.

La casa sería heredada después por su nieto, Jacinto Gangotena Carbo, que la vendió al lojano Jacinto Eguiguren. Éste a su vez arrendó la mansión a la familia Román Pérez, que instaló en ella la Pensión Dapsilia, donde se hospedó, entre otros, el escritor Alejandro Carrión.

En 1939 Eguiguren derrocó la casa colonial y construyó la actual de estilo art déco, que en 1940 fue arrendada por el Gobierno de Carlos Arroyo del Río para instalar en ella la Cancillería, que funcionó allí por cuatro años antes de ser trasladada al Palacio de Najas, en La Mariscal. Desde entonces, la casa ha permanecido en manos de la familia Eguiguren.

La mansión fue recientemente restaurada por una empresa privada con planes de convertirla en un hotel de alta categoría, aunque el nombre de Casa Mejía con el que ha sido reconocido el proyecto no está relacionado con el pasado histórico del inmueble, sino únicamente con su ubicación sobre la calle homónima.

Arquitectura

La estructura se levanta en un terreno esquinero con pendiente hacia el costado posterior, los tres niveles que alcanza en altura se distribuyen en torno a un patio central con una gran estructura de metal y vidrio que lo protege de las inclemencias del tiempo, a la vez que permite el paso continuo de luz a lo largo del día y retiene el calor para abrigar la noche.

La casa responde en su mayor parte al lenguaje arquitectónico del art déco, caracterizado por las líneas rectas y el uso de figuras geométricas. Este puede ser especialmente apreciado en la cornisa, el remate de la ochava esquinera, las columnas decorativas que alcanzan los tres niveles, las barandillas de los balcones trabajadas en hierro, y los vanos rectangulares de las ventanas y puertas, así como en los dinteles decorativos que se aprecian sobre éstas últimas.

Sin embargo, existe un elemento que rompe con la pureza del estilo primordial de la casa, y es la doble ventana del tercer nivel, que son las únicas del edificio con forma de arco de medio punto, y que ayudan a la jerarquización visual del volúmen esquinero por sobre el resto del conjunto.

Galería

Fachada sur al nivel de la calle.
Imagen: Google Street View (2015).

Fachada sur en pisos superiores.
Imagen: Google Street View (2015).

Fachada oriental en pisos superiores.
Imagen: Google Street View (2015).

Referencias


  • Jurado Noboa, Fernando (2004). "Calles, casas y gente del Centro Histórico de Quito", tomo I, p.169. Quito: FONSAL. ISBN 9978-92-348-9.

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