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Casa Guarderas


Dirección: avenida 10 de Agosto y Riofrío
Sector: El Ejido
Año de construcción: 1928
Arquitecto: Rafael Antonio Sánchez, Antonino Russo
Estilo: Art nouveau
Premios: -
Uso actual: comercial


Historia

Esta mansión, una de las pocas que aún se conservan de los grandes y lujosos palacetes que llenaban la zona a inicios del siglo XX, fue levantada por la familia Guarderas para convertirse en su residencia cuando la aristocracia se mudó del Centro Histórico hacia la ciudad ajardinada al norte de La Alameda.

Desde su balcón principal, el presidente José María Velasco Ibarra ofreció varios discursos a la ciudadanía que le valieron llegar a la presidencia en varias ocasiones; en conmemoración de esos actos, se levantó un monumento a su memoria frente a la casa, en el parque El Ejido, titulado "Dadme un balcón" (frase que Velasco Ibarra repetía constantemente). De igual forma sirvió como escenario a algún discurso del también presidente Camilo Ponce Enríquez.

La propiedad estuvo en venta durante los primeros años del siglo XXI, recientemente adquirida, está siendo recuperada minuciosamente para fines que aún no se conocen, pero que deben respetar las leyes de casas patrimoniales de Quito.

Arquitectura

Inicialmente rodeada por otras mansiones ajardinadas, la Casa Guarderas siempre mantuvo la fachada hacia la línea de fábrica, mientras que los jardines estaban dispuestos en la parte trasera de la propiedad. Los arquitectos a cargo de su construcción fueron el ecuatoriano Rafael Antonio Sánchez y el italiano Antonino Russo, dos de los mejores exponentes de la arquitectura historicista que a finales del siglo XIX e inicios del XX estaba en su mayor apogeo en la ciudad de Quito.

Pese a que sus constructores se especializaban en el historicismo, esta casa responde a un marcado estilo art-nuvó de la llamada belle-époque, caracterizado por fluidas líneas curvas y caprichosas fachadas adornadas con sobrerelieves. En el caso de la residencia Guarderas, estos sobrerelieves representan escenas de la mitología griega, el de la izquierda en particular, cuenta la historia del mito de Lena y el Cisne, en el que Zeus seduce a la muchacha con forma de cisne, para así mantener relaciones con ella.

La planta baja está revestida de piedra en su totalidad, asemejando el almohadillado barroco característico de las casas quiteñas del Centro Histórico. Dos puertas en arco de medio punto dan paso a los negocios que se ubican a cada lado del ingreso principal a la mansión, que con un sobrio y romántico enrejado de hierro forjado permite la visión de un zaguán ricamente decorado.

En el segundo nivel, las ventanas rectangulares están decoradas con pilares corintios a cada lado, y los balcones característico de la casa. El tercer nivel, menos adornado que el anterior, da paso a una fuerte cornisa que sostiene el remate central con otra escena griega, además de dos pequeñas torres con ventanas circulares y balcones de hierro forjado a cada extremo de la terraza (ahora cubierta por una estructura moderna que no combina con la fachada).

Galería








3 comentarios:

  1. CASI ME LLORO POR ESA FOTO DEL ÚLTIMO

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    1. Un común denominador para quienes encontramos que Quito pudo haber sido muy diferente a lo que vemos hoy en los alrededores de los parques La Alameda y El Ejido. Lástima que el espíritu de conservación apenas nació en la última década del siglo XX.

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  2. Una verdadera pena ver esas dos edificaciones horribles junto tan hermosa obre de arte.... ojalá en algún momento pueda recobrarse el esplendor de aquel sector... algún buen burgo maestre algún buen burgo maestre...

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