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Monumento a Sucre

Fotografía: Rem Sapojnikov

El monumento al mariscal Antonio José de Sucre se encuentra ubicado en el corazón de la plaza de Santo Domingo, del Centro Histórico de Quito. Constituye, junto con el del balcón del Teatro Nacional Sucre y el de la plaza de la Libertad, en Chillogallo, uno de los más importantes que la ciudad y sus habitantes han dedicado a la memoria del héroe venezolano que liberó finalmente al Ecuador de la dominación española en 1822.


Diseño y transporte

En 1882 el Municipio recibió cinco mil pesos provenientes de la herencia de María Rosa Carcelén de Guevara y Larrea-Zurbano, hermana de la Marquesa de Solanda y por tanto cuñada de Antonio José de Sucre. De acuerdo a las cláusulas del testamento, el dinero debería ser usado exclusivamente para levantar un monumento en honor de su fallecido cuñado.

Una anécdota relatada por Rodolfo Pérez Pimentel señala que la anciana Rosa Carcelén no deseaba colaborar económicamente para el monumento, y que tras la solicitud del doctor Alejandro Cárdenas diría "¡ni medio para ese zambo, ni medio!". Sin embargo, después de la insistencia de Cárdenas, la aristócrata terminaría cediendo e incluyendo el valor en su testamento. Rosa Carcelén, considerada la mayor aportadora del monumento, murió en su casa el año 1877.

En 1887 se envío a París el diseño del monumento, en donde fue fundido por el artista Alexandre Falguière, un afamado y galardonado escultor de la corriente academicista, entre cuyas obras destacan varios monumentos públicos en las ciudades de París, Toulouse, Rouen y Washington.

El 27 de octubre de 1890 el Municipio envió a Francia la cantidad de doscientos sucre libres de cambio, que cubrirían parte de los gastos de transporte de la estatua hasta Guayaquil. El mismo día se aprobó la solicitud de construcción del pedestal sobre el que sería erigida la efigie, y que se encargó al arquitecto alemán Francisco Schmidt, que entre sus obras destaca el Teatro Nacional Sucre y el Palacio de La Circasiana.

La estatua llegó al puerto de Guayaquil en 1892, y el 27 de mayo del mismo año se encontraba ya en la ciudad de Ambato, hasta donde se enviaron 350 sucres adicionales para el transporte en el último trecho hasta Quito. Previamente Schmidt había culminado el pedestal de cinco metros en estilo neoclásico, sobre el que se comenzó a colocar la estatua al día siguiente de su llegada a la ciudad.

Inauguración

Inauguración del monumento, el 10 de agosto de 1892.
Fotografía: Fondo Nacional de Fotografía.
El monumento fue inaugurado el 10 de agosto de 1892, al día siguiente de la clausura de la Primera Exposición Nacional, que había empezado el 24 de mayo previo para conmemorar el septuagésimo aniversario de la Batalla de Pichincha. El acto contó con la presencia de las autoridades del Cabildo, delegados del Gobierno, misiones diplomáticas extranjeras acreditadas en el país y miembros de otras municipalidades.

La plaza de Santo Domingo lucía engalanada con un gran Arco de Triunfo en la esquina de las calles Guayaquil y Bolívar, construido en madera y adornado con flores, telas y banderas. El perímetro inmediato de la estatua se encontraba rodeado de un cerramiento bajo en hierro forjado, también adornado con flores y banderas. Junto, un estrado para que Francisco Andrade Marín, presidente del Consejo del Cabildo, diera el respectivo discurso inaugural. Los balcones de las mansiones que rodean la plaza también estaban presentaban flores y banderas.

Parte del acto inaugural fue la presentación de carros alegóricos, patrocinados por los gremios de artesanos y entidades privadas que buscaban aprovechar el momento para darse a conocer. Estos dieron varias vueltas alrededor del monumento, con hermosas y elegantes señoritas saludando al pueblo congregado para el magno evento.

Descripción

La estatua fue fabricada en bronce, posee el centro hueco y alcanza los tres metros de altura. La imagen del mariscal Sucre responde más al ideal romántico de la época que a su verdadera fisonomía, aunque guarda los rasgos más importantes como la nariz aguileña y el cabello rizado. Su mano derecha se encuentra extendida hacia el frente, señalando las faldas del volcán Pichincha, en donde se libró la batalla que selló la independencia del país en 1822, en la que el mismo Sucre comandó las tropas libertarias. Su mano izquierda está posada sobre la empuñadura de la espada que descansa sobre tierra, símbolo de la lucha que ha llegado a su fin.

Algunas versiones afirman que, además, la efigie del Gran Mariscal mira a la Casa de Santa Helena, ubicada directamente frente a la plaza, y que fue el lugar en el que conoció por primera vez a la joven Mariana Carcelén de Guevara, heredera del Marqués de Solanda, que se convertiría más tarde en su esposa.

La efigie de bronce se asienta sobre un esbelto pedestal cuadrangular de piedra y factura neoclásica que alcanza los cinco metros de altura. En la base, sus cuatro costados presentan una hendidura rectangular con placas de bronce en el frente y los laterales:
  • La Batalla de Pichincha, al norte
  • La entrada triunfal a Quito, al sur
  • Sucre coronado por la libertad, al frente
Varias placas conmemorativas han sido colocadas a lo largo de los años a medio cuerpo de las cuatro caras del pedestal, siendo la única original la que reza "Al mariscal Sucre, el Ecuador", que se ubica en el frente.


Galería

El monumento en 1920.

El monumento en 1940.

Referencias

  • Gomezjurado Zevallos, Javier (2015). "Quito: historia del Cabildo y la ciudad", páginas 335, 338-339. Quito: Instituto Metropolitano de Patrimonio. ISBN 978-9942-20-821-7.
  • Pérez Pimentel, Rodolfo. Los cinco mil sucres de Rosita en "El Ecuador Profundo", tomo II.
  • Estabaranz, Ángel Justo (2012). "José González Giménez y el monumento a Sucre en Quito". Sevilla: Revista SEMATA, volúmen 24, página 412. ISSN 1137-9669.
  • "La presencia de Sucre se siente en la ciudad". Quito: Diario El Comercio, 23 de mayo de 2012.
  • Richard, Bernard (2014). "Monumentos conmemorativos del Ecuador en el siglo XIX".