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Palacio Gangotena


Dirección: calles Rocafuerte y Cuenca (Plaza de San Francisco)
Sector: Centro Histórico
Año de construcción: 1914 (sobre la mansión del siglo XVI)
Arquitecto: Antonino y Paolo Russo
Estilo: ecléctico
Premios: patrimonio de la ciudad
Uso actual: hotel boutique


Historia

El Palacio Gangotena, actualmente también llamado Hotel Casa Gangotena, se encuentra ubicado en la esquina de las calles Rocafuerte y Cuenca, frente a la centenaria Plaza de San Francisco.

Su historia se remonta al siglo XV, cuando existían construcciones incásicas alrededor de la plaza, una de ellas en el sitio mismo del actual predio ocupado por la mansión. Tan pronto llegaron los españoles en 1534, muchas familias pudientes establecieron sus casas en los flancos del antiguo tianguiz aborígen, aunque no existen registros de los primeros ocupantes de el que nos ocupa en éste artículo.

La mansión pasó a pertenecer a la familia Gangotena desde aproximadamente el siglo XVIII, cuando se tiene registro de que una de las hijas desistió de contraer matrimonio con un acaudalado joven de la ciudad. El novio enfurecido intentó fallidamente incendiar la mansión, aunque no fue la única vez que el fuego atentaría contra el edificio. La familia reconstruyó la mansión en 1880, con el objetivo de volverla más habitable según los estándares de la época, incluyendo posiblemente los primeros baños.

En 1914 un calamitoso incendio comprometió seriamente la estructura de la mansión colonial, por lo que en 1918 la familia encargó la construcción de una nueva residencia a los arquitectos italianos Antonino y Paolo Russo. Como resultado de su intervención, la casa tomó una interesante mezcla de estilos arquitectónicos tanto en la fachada y exteriores, como en la decoración y estructuras interiores.

Durante décadas el palacio fue escenario de importantes reuniones políticas, eventos históricos, culturales y glamorosas fiestas para la más selecta sociedad quiteña de la primera mitad deñ siglo XX, siendo incluso residencia de varios presidentes de la República como el doctor Camilo Ponce Enríquez, que estaba casado con Dolores Gangotena, heredera del palacio.

A mediados de los años 1950 Quito entró en un acelerado crecimiento que llevó a muchas de las familias a mudarse hacia los sectores de La Mariscal y La Floresta, al norte de la ciudad; mientras varias de las señoriales casas del Centro Histórico fueron abandonadas o arrendadas para viviendas más modestas con ocupación por habitaciones, lo que aceleró su proceso de deterioro, entre ellas el propio palacio Gangotena.

Sin embargo, con la declaratoria de Quito como patrimonio de la humanidad en 1978, entró a formar parte del inventario patrimonial de la ciudad, lo que le hacía partícipe de políticas de conservación que alcanzaron su clímax en 1997, cuando la propiedad es adquirida por un grupo de empresarios hoteleros que la restauraron completamente para dar paso al Hotel Casa Gangotena, actualmente considerado el mejor del país y uno de los más exclusivos del continente.

Arquitectura

El palacio es una mansión señorial de estilo ecléctico que mezcla las corrientes neoclásica, neorenancentista y el art-decó; construida en tres pisos de altura e implantada en un terreno esquinero jerarquizado hacia el noroccidente. Está formado por tres cuerpos alrededor de un patio, formando una herradura. Los dos cuerpos laterales están vinculados hacia el lado sur por un puente formando por una arcada neoclásica en la planta baja, una galería-corredor en el segundo piso y una azotea en el tercero, generando una conformación perfectamente cuadrangular del patio interior.

En la fachada frontal, que se expone hacia la plaza, se encuentra el acceso principal que conduce al interior del edificio a través de un alto zaguán con arcos de medio punto, cornisa, capiteles y cielo rasos. Hasta finales del siglo XX la planta baja estaba dominada por áreas comerciales que daban hacia la calle y, en el interior, por locales de servicio como bodegas, cocinas y habitaciones de empleados. Una escalera de gran magnitud lleva a los dos pisos siguientes, donde se encontraban los ambientes habitables, distribuidos a través de un corredor central que unía los tres cuerpos que conforman la edificación.

Los salones de recepción, biblioteca, oratorio y salas de estar se encontraban orientados hacia el lado de las calles, aprovechando de esta manera la vista hacia San Francisco. Los dormitorios y habitaciones privadas de la familia, por su parte, se encontraban hacia la fachada interna de la estructura, con vista hacia el patio central. Los espacios a los que se accedía desde el corredor estaban comunicados entre sí por puertas laterales, con el objetivo de mantener el estilo colonial de las casa quiteñas.

Los trabajos de renovación iniciados en la década del 2000, con miras a su transformación en hotel, estuvieron bajo la dirección del arquitecto Pedro Jaramillo. Se puso especial interés en mantener los elementos originales del palacio como pisos taraceados y estucados decorativos, aunque se debió hacer algunos cambios para adaptarlo a sus nuevas funciones. Las adiciones incluyeron, entre otras, cuartos de baño de mármol blanco en cada habitación, ventanas a prueba de ruido, ascensores y aire acondicionado. La estructura tenía una tipología de habitaciones estructuradas en torno a una pasarela que recorría el palacio en casi toda su extensión, lo que facilitó su adaptación al esquema de un hotel sin que se produzcan mayores cambios.

Por su parte, el encargado del diseño interior fue Diego Arteta, quien procuró mantener los elementos art nouveau y art decó originales de la decoración del palacio, a través de la utilización de materiales que concuerdan con su opulento pasado, restaurándose los estucos de yeso y las molduras de las paredes, así como los techos originales de latón.

Galería





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