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Casa Cornejo Cevallos


Dirección: calles García Moreno y Sucre, esquina
Sector: Centro Histórico
Año de construcción: siglo XVI (original), 1863 (actual)
Arquitecto: Jean Baptiste de Mendeville
Estilo: neoclásico
Premios: Patrimonio de la ciudad
Uso actual: comercial y de servicios


Historia

A mediados del siglo XVI el terreno era ocupado por los primeros jesuitas que llegaron a la ciudad de Quito, quienes levantaron allí un colegio, una escuela de primeras letras, una pequeña residencia y una iglesia provisional dedicada a San Jerónimo, mientras buscaban una mejor ubicación para establecerse definitivamente. En la década de 1560 los jesuitas intercambian edificios con el obispado de Quito, por lo que obtienen los terrenos occidentales de la calle de las Siete Cruces y contiguos a la Plaza Grande por el sur (actual convento e iglesia de La Compañía), donde funcionaba el Seminario diocesano de San Luis que se les había encargado regentar.

La primigenia casa jesuita fue convertida entonces en el nuevo Seminario Mayor San Luis bajo el auspicio del obispado. En 1786 la casa fue convertida en hospicio para las tropas que habían desocupado a los jesuitas de sus tierras en El Panecillo, y el seminario se mudó al convento de La Compañía.

A mediados del siglo XIX la casa original fue vendida a José Cornejo Ribera y su esposa Dolores Cevallos Acosta, quienes la derrocaron en 1863 y contrataron a Juan Bautista Washington de Mendeville para construir la actual, Mendeville era cónsul de Francia en Ecuador pero también entendía de arquitectura y construcción, por lo que desarrollaría varios proyectos arquitectónicos al inicio de la República. En 1911 la casa fue heredada por Dolores Cornejo Cevallos y luego por Rafael Vásconez Gómez, por lo que también es conocida como Casa Vásconez Gómez.

La casa es popular entre los quiteños debido a que uno de los putis (especie de querubines de la mitología griega, relacionados con la diosa Afrodita) que adornan la fachada, ubicado sobre la última ventana hacia el sur de la calle García Moreno y conocido popularmente como "angelito mandingo", muestra un miembro viril erecto que ha suscitado una serie de historias, recogidas por el investigador Luis Azuero y que transcribimos a continuación:
1) Cuando reconstruyeron la fachada de la casa, que estaba muy deteriorada, y como los anteriores dueños eran liberales en contra de la forma de actuar de las comunidades religiosas, especialmente de sus vecinos jesuitas que poseían en la fachada de la iglesia ángeles sosteniendo los corazones de Jesús y María, a modo de insulto le colocaron un pene a uno de los putis para que apuntara hacia ellos y su templo. 
2) Cuando la casa fue adquirida por unos libaneses, que vendían en sus bajos telas de seda, ellos mandaron colocar a uno de estos ángeles el miembro viril, que dentro de su cultura y religiosidad simbolizan fertilidad y prosperidad en todo aspecto. Por ello se dice que aquella dama que le rece con devoción a sus pies y que le pida poder tener un hijo, quedará embarazada y hará su sueño realidad. 
3) Se comenta que la edificación pertenecía a una familia judía, y cuando el Municipio inició la restauración del Centro Histórico, le solicitaron al dueño de la vivienda que hiciera lo propio con su casa. La familia se dio cuenta contratar a un restaurador profesional no era nada barato y decidió emplear a unos albañiles comunes y corrientes para retocar la fachada. Como la obra se demoró, los dueños no quisieron pagar a los albañiles de una semana más de trabajo, y uno éstos, enojado, decidió con un poco de picardía colocar un pene grande y notorio a uno de los putis.

Arquitectura

La casa ocupa una considerable superficie en comparación con sus vecinas, probablemente heredada del gran solar original que ocuparon los jesuitas al llegara Quito en el siglo XVI, y que poco debe haberse desmembrado desde entonces. Su frente más largo se encuentra hacia la calle Sucre, mientras que el ingreso principal se hallaba originalmente sobre la García Moreno, justamente frente a la iglesia de la Compañía, pero hoy ha sido trasladado a la fachada sur.

La estructura se desarrolla en dos niveles alrededor de un patio y un traspatio más pequeño hacia el oriente. La planta baja no presenta una decoración a tono con el neoclasicismo del piso superior. pues fue probablemente transformada para adaptarla a fines comerciales de las tiendas que la han ocupado tradicionalmente, como el almacén de telas de la familia Becdach.

Lo más interesante que se puede apreciar desde la calle es la profusa decoración de la planta alta, que se abre con ventanas de arco rebajado y balcones de hierro sobre ménsulas visualmente muy fuertes. Sobre los arcos se encuentran claves con forma de hojas de acanto, y sobre éstas unos putis mitológicos desnudos sosteniendo guirnaldas que caen hacia los lados de la ventana. La fachada remata en una cornisa continua, y sobre ella una balaustrada muy baja que busca esconder la cubierta de teja.

Al interior, el patio principal conserva su estructura original con columnas ochavadas de piedra y arcos rebajados, aunque varios intercolumnios se han cerrado para ampliar el área útil de los locales comerciales que dan hacia la calle. Por otra parte, amplios corredores se desarrollan en la planta alta, cerrados con celosías de líneas art-nouveau entre los pies derechos de madera de sección cuadrada, con una elaborada zapata. También se ha cerrado la azotea frente al zaguán de ingreso con la misma carpintería, pero aún se mantiene bajo ella la balaustrada original.

Galería