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Palacio Chiriboga


Dirección: calles Guayaquil y Espejo, esquina
Año de contrucción: 1936
Arquitecto: Rubén Vinci Kinard (mexicano)
Premios: Ornato 1936
Estilo: ecléctico, destacando el neorenacentista
Uso actual: vivienda y comercio


Historia

En 1570 el solar pertenecía a Julián de la Plaza y Fernández, originario de una localidad cercana a Toledo llamada Belinchón de la Zarza. En aquella época el predio respondía a los solares típicos de lasLeyes de Indias, que asignaban un cuarto de la cuadra para cada lote.

Posteriormente la mansión sería heredada por la hija del anterior, doña Mariana de la Plaza y Salas que, según las actas de la época era cuarterona, es decir que tenía un cuarto de ascendencia indígena. La mujer estaba casada con Francisco de Cepeda Meneses, por quien la actual calle Espejo tomaba el nombre al discurrir por aquella cuadra.

En 1679 Antonio de Zuloeta, de origen vasco, testó declarando que años antes había adquirido una casa esquinera de dos pisos al clérigo Dr. Francisco de Pino Argote, pagando por ella la alta cantidad de quince mil pesos de la época. En la parte baja, uno de los almacenes era arrendado por el manchego Gaspar de Guevara y Cuéllar alrededor de 1674, mientras que en 1677 se sabe que el andaluz Antonio Jiménez Macías ocupaba otra de las tiendas hacia la calle Espejo.

En 1748 la propiedad fue vendida a Alonso Ballinas, y aún conservaba su tamaño de un cuarto de la cuadra. En 1822, ya con su tamaño reducido al predio actual, la mansión fue declarada en testamento como parte de los bienes de Juana Olmedo Rico de Estrada, que estaba casada con Marcos Bravo; constituyendo el más grande palacete del sector por detrás del de los marqueses de Selva Alegre. En 1880 era conocida como la Casa de las Siete Tiendas, y fue adquirida por el joven Alejandro Velasco Ante de Gómez, que arrendaba las tiendas de la planta baja a la ferretería de Ramón Patiño Ludovico y los almacenes de Juana Naranjo de Santoliva.

En 1895 la casa sería heredada por Antonia Velasco Ante de Gómez, hermana del anterior propietario que murió sin descendencia. En 1914, en cambio, sería heredada por la hija de la anterior, Elisa Gómez Velaso y su esposo, Francisco Chiriboga Bustamante. Fue esta pareja quien en 1935 derrocó la mansión colonial y contrató al arquitecto mexicano Rubén Vinci Kinard, uno de los principales exponentes del eclecticismo de moda en la ciudad de Quito a inicios del siglo XX, para levantar el palacio que conocemos hasta la actualidad. Terminado en 1936, desde entonces destacó por su singular volumetría, convirtiéndose en uno de los principales referentes de su corriente en el país.

Arquitectura

El palacio destaca en el conjunto urbano por su particular estilo, que reúne en un solo conjunto al historicismo neorenacentista y al art-nuvó con algunos detalles barrocos. En 1936, cuando fue terminado, obtuvo el Premio Ornato del Municipio de Quito.

La mansión cuenta con tres niveles, siendo el de la calle usado para fines comerciales en su totalidad. La puerta principal de ingreso a la residencia se encuentra sobre la calle Espejo, desde donde una escalera conduce a un patio central alto (ubicado sobre los locales del nivel de la calle), y alrededor del cual se desarrolla la galería de distribución que conduce a los distintos ambientes. En el pasado el segundo piso alrededor del patio estaba destinado para los salones de gala de la residencia, y aunque quedan algunos remanentes, su actual uso por una institución educativa ha cambiado de manera importante esa disposición. El tercer piso, aún destinado a vivienda, también ha sido modificado internamente debido a que en el pasado solo albergaba antecámaras y recámaras, y en la actualidad es arrendado por piezas.

El edificio está dispuesto sobre la línea de fábrica de las calles en las que forma esquina. La fachada es recargada, recubierta con tejuelo vitrificado de colores ocre que recuerdan a las edificaciones islámicas, presenta balcones muy trabajados y remates de estilo árabe en toda la cornisa. Torrecillas barrocas en los extremos y la gran cúpula de estilo renacentista italiano, rematan hermosamente el edificio y jerarquizan su proporción hacia la esquina.

Palacio Chiriboga, Quito DM.
Por Vickbooooowie (2016).