8/16/2014

Casa de los Presidentes

Fachada de la Casa de los Presidentes, hacia la Plaza Huerto San Agustín.
Fotografía: Héctor López Molina (2016)

Dirección: calle Mejía y Guayaquil
Sector: Centro Histórico
Año de construcción: alrededor de 1890
Arquitecto: Juan Pablo Sanz
Estilo: historicista (neoclásico)
Uso actual: municipal


Durante siglos, el terreno donde hoy se levanta el inmueble formó parte de la huerta del convento de San Agustín, al menos hasta finales del siglo XIX cuando fue abierta la calle Mejía durante la alcaldía de Francisco Andrade Marín, y los agustinos vendieron los solares que habían quedado separados de los terrenos conventuales hacia el lado norte de la nueva vía.

La propiedad consta de dos solares hacia la calle Mejía, que fueron adquiridos a los agustinos por Nicolás Ribadeneira alrededor de 1880, cuando la vía fue abierta. A inicios de la década de 1890 Ribadeneira vendió los terrenos a León Villavicencio Rojas y su esposa, Concha Álvarez Tinajero, que inmediatamente encargaron la construcción de la actual mansión al arquitecto quiteño Juan Pablo Sanz, quien con el francés Jean Baptiste Mandeville se habían convertido en los más célebres de la época, e introdujeron el estilo imperio en el país.

Posteriormente, la casa pasó a manos de la hija de la pareja, Victoria Villavicencio de Guarderas-Lasso, cuyas hijas vendieron la casa en 1928 al Gobierno de Isidro Ayora, que la adquirió para convertirla en residencia presidencial debido a la incomodidad que presentaba el Palacio de Carondelet en aquella época, y a la lejanía de su propia casa, ubicada al final del parque La Alameda. El Presidente hizo comprar fino mobiliario de estilo francés al coleccionista Pacífico Chiriboga Gangotena.

Isidro Ayora vivió en la mansión de 1929 a 1931, pero su sucesor, Juan de Dios Martínez Mera, no la ocupó y prefirió arrendar una casa en la esquina de las calles Venezuela y Olmedo. Abelardo Montalvo, presidente de la República encargado, residió en la mansión durante todo su Gobierno, de 1933 a 1934.

El polémico José María Velasco Ibarra prácticamente gobernó desde esta mansión a lo largo su primer periodo presidencial, que inició en 1934 y terminó con su derrocamiento en 1935. Durante el primer velasquismo, vivió también en la casa la madre del primen mandatario, doña Delia Ibarra Soberón de Velasco, que solía acudir a las sesiones de Gabinete que se celebraban en los salones de la residencia a las nueve de la mañana, vestida de manera muy sencilla para la época, como si estuviése entre conocidos.

Tras la caída de Verlasco Ibarra, el nuevo residente de la casa presidencial fue Antonio Pons, encargado del poder entre agosto y septiembre de 1935. El último mandatario ecuatoriano que ocupó la mansión fue Federico Páez, jefe supremo de la República nombrado por la Junta de Oficiales de la Guarnición de Quito, y que gobernó el país entre 1935 y 1937.

El sucesor de Páez, el general Alberto Enríquez Gallo, decidió no vivir en la Residencia Presidencial, sino en su propia casa del barrio La Recoleta, y poco tiempo después la mansión fue convertida en sede del Ministerio de Previsión Social, dando fin a una década de fastuosa ocupación presidencial del inmueble.

En 1992, durante el mandato de Sixto Durán-Ballén, el Estado hace la respectiva donación de la mansión al Municipio de Quito, que la restaura para albergar varias dependencias municipales, actualmente de la Dirección de Turismo.

Galería

Entrada principal, en la fachada sur.

Fachada occidental, sobre la calle Guayaquil.


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