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Palacio de la Nunciatura Apostólica

Fachada principal del palacio, hacia la avenida América.

Dirección: avenida América, esquina con Alonso de Mercadillo
Sector: Santa Clara de San Millán
Año de construcción: 1946
Arquitecto: Antonino Russo
Estilo: ecléctico
Uso actual: comunicaciones



Historia

Mons. Efrém Forni, nuncio apostólico en
Ecuador, en la ciudad de Cuenca (1938).
Imagen: Archivo Nacional de Fotografía
Actualmente conocido como Radio Católica Nacional, este edificio de carácter palaciego se ubica sobre la avenida América y Alonso de Mercadillo, en el sector de Santa Clara. Fue originalmente concebido para albergar las dependencias administrativas y vivienda del nuncio apostólico (embajador) del Vaticano en Ecuador, que en aquella época era monseñor Efrém Forni.

El palacio forma parte del complejo católico San José, que incluye el Seminario Mayor homónimo, la Iglesia de la Santísima Trinidad y la Conferencia Episcopal Ecuatoriana; todas ubicadas del otro lado de la avenida América.

Fue terminado en 1946, tal como aparece en la inscripción de la fachada, y se ubicaba en lo que entonces era el límite norte de la ciudad de Quito, la parroquia de Santa Clara de San Millán, hacia donde también se habían trasladado algunas de las familias más acaudaladas y tradicionales del país, como los Condes de Casa Jijón, quienes eran los vecinos más próximos del nuncio apostólico y residían en el Palacio de La Circasiana.

El palacio ganó el Premio Ornato de la ciudad en el año 1949, y en la década siguiente fue cedido a Radio Católica Nacional debido a que el Nuncio de la época consideraba al edificio demasiado frío y grande para una sola persona. El 30 de enero de 1985 el edificio recibió al papa Juan Pablo II, que dirigió un mensaje radial al país desde este lugar en el marco de su visita de tres días a Ecuador.

Arquitectura

El arquitecto a cargo de la obra fue el italiano Antonino Russo, uno de los nombres más emblemáticos de la arquitectura quiteña a mediados del siglo XX, especializado en la corriente historicista neoclásica con rasgos fuertes e incluso considerados toscos y exagerados, pero que se convirtieron en su sello personal.

Para el proyecto encargado por el Nuncio apostólico, el arquitecto se inspiró en las villas medievales italianas, que él consideraba como las mejores representantes del poder de la iglesia católica, aunque añadió varios elementos de otras corrientes que terminaron convirtiendo al palacio en un edificio de estilo ecléctico.

El edificio tiene un volumen asimétrico, compuesto de distintos cuerpos y trabajado en su mayoría con ladrillo visto. En la fachada principal destaca el estilo neogótico, apreciable sobre todo en las ventanas de arcos ojivales simples o dobles, aunque también se pueden ver elementos de otras corrientes como arcos de medio punto, arcos rebajados, frontis y columnas salomónicas.

Se incorporan en la fachada elementos estructurales realizados en piedra, así como una inscripción en latín tallada a lo largo del balcón principal que recuerda a la institución que ocupó el palacio originalmente, el arquitecto, el año de construcción, y los escudos de armas del Vaticano, Ecuador, así como los del Papa Pío XII y el nuncio Efrém Forni.

Las puertas y rejas decorativas que se aprecian en los exteriores son de hierro, algunas ricamente trabajadas, y los techos son de madera cubierta con teja de barro cocido. Coronando el edificio, una imagen de cerámica de la Virgen de Quito, la escultura colonial más afamada del país, puede apreciarse con facilidad desde la calle.

El ingreso exterior al predio se realiza por la avenida América, que atravesando la puerta de hierro nos conduce a una escalinata semi-circular de dos cuerpos, que salva el desnivel del terreno desarrollado en una leve pendiente desde el fondo hacia el frente, y nos permite descender al estrecho patio delantero cubierto de piedra y jardines de estilo inglés, aunque con flores andinas, adosados al muro perimetral.

Inmediatamente se accede al edificio, cuyo ingreso está definido por un portal techado que no solo sirve para que los vehículos lleguen hasta la puerta misma del palacio, sino que además sostiene parte del Gran Salón del primer piso. Una vez dentro, se encuentra el amplio vestíbulo que luce al centro del espacio cuatro columnas de fuste cilíndrico y capitel corintio, dividiéndolo visualmente en nueve cuadrantes. Desde aquí se distribuyen las distintas áreas de servicio que existen en la planta baja, formada por un rectángulo compacto.

Al final del vestíbulo se encuentra la Escalera de Honor de doble retorno en estilo neoclásico, con fuertes pasamanos sostenidos por moriscos decorados con tallados de hojas. Los dos niveles altos del palacio se desarrollan en forma de una herradura que abraza la terraza posterior, misma que permite no solo la iluminación y ventilación natural de los espacios interiores, incluyendo la caja de la escalera de honor, sino también el planteo de diferentes vistas de los desaparecidos jardines y de la nueva ciudad que crecía en aquel entonces.

Los espacios superiores entre los vanos de los arcos en la terraza, están decorados por escudos de armas tallados en piedra y pertenecientes a las autoridades eclesiásticas de la década de 1940, cuando el palacio fue inaugurado; encontramos por ello los siguientes emblemas con sus nombres:
  • Monseñor E. Forni, nuncio apostólico
  • Moseñor D. Hermida, obispo de Cuenca
  • Moseñor C.A. Mosquera, obispo de Ibarra
  • Moseñor H.I. Valbuena, prefecto apostólico de Esmeraldas
  • Monseñor B. Echeverría, obispo de Ambato
  • Monseñor C.M. de la Torre, arzobispo de Quito
  • Monseñor A. Ordóñez, obispo de Riobamba
  • Monseñor F. Heredia, obispo de Guayquil

En los interiores, los pisos del vestíbulo y la escalera estaban recubiertos originalmente por mármol y cerámica italiana, esta última reemplazada por su deterioro en la década de 2000. Las puertas y ventanas realizados de madera y vidrio, mientras que los pisos de los salones son de parqué y los de las galerías de tablón lacado. 

El primer nivel del palacio estuvo destinado a los salones de protocolo, y así lo deja ver la existencia de un gran descanso con la imagen de la Virgen de Fátima, desde el que se abren las galerías de las alas norte y sur. Al centro, y como eje de la distribución de este nivel, se encuentra lo que fue el Gran Salón, hoy ocupado por oficinas, al que accede a través de dos grandes antesalas (una en cada ala del palacio), que se abren por anchas puertas de madera hacia el espacio del salón, decorado con arcos ojivales y techo casetonado.

El segundo nivel, en cambio, estuvo destinado a la vivienda misma del Nuncio Apostólico, cuya habitación se ubicaba al centro y con salida al balcón más alto que se puede apreciar en la fachada principal, a partir del que se abren otras salas y habitaciones hacia los dos extremos. En este nivel se encuentra el acceso a la torrecilla en la que se encontraban la biblioteca privada y el observatorio astronómico del Nuncio.

Desde que el palacio fue cedido a Radio Católica Nacional, su estructura sufrió cambios sobre todo en la distribución de espacios internos, adecuados a los nuevos usos del medio de comunicación. El último de ellos se dio a inicios de la década de 1990, cuando una pequeña capilla fue añadida al volúmen por el lado norte, guardando concordancia con el estilo general del edificio.

Galería

Vista desde el extremo suroccidental, sobre la av. América.

Ingreso principal, con el portal cubierto.

Patio trasero, donde antes se encontraba el parque italiano.

Portal labrado en piedra, ingreso secundario.

Terraza posterior en el extremo suroriental del edificio.

Detalle de la leyenda en latín, en la terraza principal.
Antiguo comedor, en la parte trasera del segundo piso.

Escalera de Honor del palacio.

Detalle de la caja de la Escalera de Honor.