Pasaje Baca



Dirección: Espejo, entre Venezuela y Guayaquil
Sector: Centro Histórico
Arquitecto: Giacomo Radiconcini
Año de construcción: 1916
Estilo: ecléctico (neoclásico y art-nouveau)
Uso actual: pasaje comercial

Historia

El solar colonial y republicano
Después de la fundación española de la ciudad, ordenada por Diego de Almagro y llevada a cabo por Sebastián de Benalcázar en 1534, Quito fue dividida de acuerdo a la Ley de Indias en manzanas y estas a su vez en cuatro solares cada una. Como conquistadores principales del Perú, a Almagro y Francisco Pizarro se les otorgó ocho solares, divididos en dos medias manzanas.

Así, Pizarro recibió una de sus mitades en la esquina noroccidental de la Plaza Mayor (actual Hotel Plaza Grande) y las dos casas que actualmente se hallan contiguas por el oriente; mientras que Almagro lo hizo en la esquina suroriental exterior, es decir el predio que nos compete en este artículo más el que continuaba por el lado sur y se encontraba al borde de la quebrada de Sanguña. Sin embargo, ninguno de los dos personajes llegó a residir nunca en Quito y ambos murieron en las Guerras Civiles que se desataron en el Virreinato del Perú desde 1537.

Almagro murió en Cuzco el 8 de julio de 1538 e inmediatamente el Cabildo de la ciudad tomó posesión de su media manzana en la Plaza Mayor. En 1548 el terreno fue adquirido por Francisca Gudiño, sobrina y heredera de Isabel Gudiño, una sevillana de origen portugués que fue golpeada y ahorcada por los quiteños en 1546 por creerla partidaria del virrey Núñez de Bonilla en la Batalla de Añaquito.

La casa de los Aguirre, que después se convertiría en el
Pasaje Baca (tercera desde la izquierda), hacia 1870.
La casa heredada por Gudiño se encontraba en la actual calle Guayaquil y tenía corrales traseros con vista hacia la Plaza Mayor, mismos que se encontraban en el terreno central de lo que hoy es el Palacio Municipal. Al querer ampliar la residencia sobre este último, Gudiño necesitaba trasladar los corrales a un nuevo predio, cosa que evidentemente hizo tras adquirir el que nos compete en este artículo y que permaneció así por largos años.

Tras la compra del solar por Francisca Gudiño la media manzana original de Almagro se desmembró en dos por el lado de la actual calle Venezuela, quedando el Cabildo con la sección junto a la quebrada y que para 1570 estaba en manos del zapatero José Lucas Crespín y su esposa, Clara de Campos. Para 1600, en cambio, parece que le pertenecía a Francisco Moreno del Arco y su esposa Mariana Herrera, siendo heredada por el hijo de ambos, Cristóbal.

En 1840 la casa se había separado del predio de los Morenos del Arco, y pertenecía a Teresa Rodríguez Roque, una mujer de modestos recursos nacida en 1811. Alrededor de 1855 estaba en manos de José María Aguirre Angulo y su esposa, Rosa Guarderas Velasco, que hicieron levantar una casa totalmente nueva con cuatro tiendas hacia la calle. Allí crecería el hijo de la pareja y futuro dramaturgo, Francisco Aguirre Guarderas.

El pasaje Baca
La calle Espejo hacia el occidente,
con el Pasaje Baca en primer plano.
Es probable que alrededor de 1910 la casa de los Aguirre haya sido adquirida por Héctor Baca Miranda y su esposa, Dolores Ortiz Baca, quienes ordenaron su derrocamiento para construir un elegante pasaje comercial de tres pisos con apartamentos en los dos niveles altos. La obra fue encargada al arquitecto italiano Giacomo Radiconcini y que estuvo concluida en 1916, aunque debió ser terminada por Antonino Russo debido a la muerte de Radiconcini unos meses antes.

Debido a la cercanía de apenas una cuadra con la Universidad Central, que entonces funcionaba en el edificio del actual Centro Cultural Metropolitano, los apartamentos eran ocupados principalmente por estudiantes de provincia que llegaban a formarse profesionalmente en la capital. Vicente Baca Miranda, hermano del propietario, tenía un almacén de artículos franceses en la planta baja.

Baca murió en 1918 y en su testamento especificaba que la fortuna debía ser utilizada para el financiamiento, construcción y equipamiento de un hospital para niños pobres, mismo que pasaría a manos del estado 25 años después de la muerte de su viuda. Así, cuando Dolores Ortiz falleció en 1923, su palaciega residencia en la avenida Colón y el Pasaje Baca pasaron a formar parte de un fideicomiso.

En 1924 se aprobaron los estatutos de la Junta Administrativa del fideicomiso de los esposos Baca Ortiz, presidida por Gabriel Araujo y que tomó posesión legal de sus bienes el 17 de mayo de ese mismo año. Sin embargo, y de acuerdo a la disposición testamentaria, la casa de salud aún no podía entrar en funcionamiento, por lo que los sobrinos nietos, la hermana de Baca y otros inquilinos siguieron viviendo en los apartamentos del pasaje hasta 1948.

Mientras tanto, en 1941 se empezó con la adecuación del antiguo palacete en la Colón y 6 de Diciembre para convertirlo en la futura clínica infantil, que fue inaugurada el 1 de noviembre de 1945 por impulso del doctor José Modesto Portilla y la Sociedad ecuatoriana de Pediatría, convirtiéndose inmediatamente en el referente regional de hospitales infantiles.

Finalmente, tanto la casa de salud como el pasaje comercial pasaron a manos de la Dirección Provincial de Salud en 1948, y de esta al Municipio de Quito en la década de 2000, siendo rehabilitada por el FONSAL para los fines comerciales y administrativos que mantiene hasta la actualidad.

Arquitectura

Detalle del fresco de ingreso (2017). Imagen: propia.
Se trata de una edificación organizada de acuerdo a las características y funciones de los pasajes comerciales europeos de la época, aunque a diferencia de estos, no posee salida del otro lado. Sin embargo, sí conserva el concepto de circulación a través de un corredor central de doble altura, con locales comerciales abriéndose hacia él en la planta baja.

La escalera hacia los pisos superiores se encuentra en el lado occidental, muy cerca del ingreso, y tras las adecuaciones del FONSAL se añadió un ascensor panorámico en este mismo espacio. Los dos niveles superiores eran originalmente dedicados a apartamentos de arriendo, pero en la actualidad son ocupados con fines administrativos y de oficinas.

La llamativa fachada destaca en su entorno gracias a la combinación de los lenguajes neoclásico y art-nouveau, siendo este último la especialidad de Radiconcini. El gran pórtico de ingreso, decorado en el techo con un fresco de estilo renacentista y mensaje erótico, da paso al corredor que se ilumina de manera natural gracias a la estructura de hierro y vidrio en el hall central de forma octogonal.

Referencias

  • Jurado Noboa, Fernando (2005). "Calles, casas y gente del Centro Histórico de Quito", tomo 2, pp. 66-88. Quito: FONSAL.
  • Peralta, Evelia; Moya Tasquer, Rolando (2007). "Guía arquitectónica de Quito", p.67. Quito: Editorial Trama.

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