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Mansión Granda Centeno

La mansión, en una panorámica desde el nororiente.
Fotografía: Guadalupe Cando Noboa.

Dirección: Juan José de Villalengua y Francisco Cruz Miranda
Sector: Granda Centeno
Año de construcción: 1990
Arquitecto: desconocido
Estilo: historicista (neoclásico escandinavo)
Premios: -
Uso actual: residencia particular


Historia

El predio perteneció a las tierras que el multifacético empresario de orígenes cuencanos y manabitas, Antonio Granda Centeno, había adquirido tras establecerse en Quito a mediados del siglo XX, y que por entonces se encontraban a las afueras de la ciudad por el norte, aunque paulatinamente se fueron convirtiendo en parte de la mancha urbana gracias al proceso de lotización que derivó en uno de los más exitosos negocios del sector inmobiliario capitalino.

Además de los sectores inmobiliario y de construcción, que eran sus mayores fuentes de ingresos, los Granda Centeno también incursionaron en el negocio de los medios de comunicación, convirtiéndose durante largos años en los únicos propietarios de Teleamazonas, una de las estaciones televisivas más importantes del país. A la muerte de Antonio, heredó los negocios su hijo Eduardo Granda Garcés, quien vio mermado el patrimonio familiar con la pérdida de la televisora y algunas otras propiedades.

La construcción de la mansión que nos concierne en este artículo fue encargada precisamente por Eduardo Granda en la década de 1990, antes de que la crisis financiera dejada al país tras el Gobierno de Jamil Mahuad asolara las arcas familiares a inicios del siglo XXI. La obra estuvo a cargo de la Constructora Granda Centeno, empresa que también terminó por desaparecer. En la actualidad la mansión aún pertenece a los Granda.

Arquitectura

La Mansión Granda Centeno se desarrolla en un volúmen compacto de dos niveles y buhardilla, implantada en medio del terreno con frentes hacia los cuatro costados. Su estilo historicista neoclásico, de influencia escandinava, recuerda en su mayoría a algunas mansiones noruegas, suecas y finlandesas, así como a detalles del Palacio Real de El Pardo, en Madrid.

El cuerpo central, de planta cúbica y más alto que los demás, se jerarquiza también con los pórticos techados de ingreso hacia el frente y la fachada posterior. Dos cuerpos rectangulares se extienden hacia el norte y el sur, rematando los extremos de la edificación en dos torrecillas de planta cuadrangular y colocadas de manera asimétrica.

El detalle característico del conjunto se aprecia en el techo de tipo mansarda en el que se encuentran las habitaciones de la buhardilla, apreciables gracias a la ventanería de vanos rectangulares que rematan en pequeños frontones triangulares. Los del segundo piso, en cambio, no lucen este detalle ornamental, aunque sí disponen de hermosas barandillas de hierro forjado a modo de antepecho para pequeños balcones.

La propiedad posee una gran escalinata que comunica la terraza posterior con un amplio terreno ubicado en un nivel más bajo, y que probablemente estaba destinado a convertirse en los jardines de la mansión, pero que hoy es ocupado por una fábrica. Este último cambió seguramente se debió a la crisis económica en que entró la familia a inicios del siglo XXI, que les llevó a perder parte de su fortuna y a dejar inconcluso el proyecto.

Galería

Vista satelital del predio que ocupa la mansión.
Fotografía: captura de Google Earth (a 2016)


La mansión vista desde el terreno oriental, con la escalinata
que conducía a los jardines que no se terminaron.
Fotografía: Andy Calero Vizuete.
Panorámica de la mansión, desde el nororiente
Fotografía: Guadalupe Cando Noboa.

La mansión desde la calle Villalengua.
Fotografía: Google Street View (octubre de 2014).

La mansión vista desde la calle Villalengua.
Fotografía: Andy Calero Vizuete.

Referencias


2 comentarios:

  1. Que pena que la mansión no se culminó totalmente, por medio de la arquitectura se puede apreciar que antes Ecuador era un pais prospero y despues del feriado bancario todo se desvanecio y se nublo para el país y sus habitantes, un gran ejemplo esta mansión que no pudo construir sus jardines.

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