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Villa Mantilla


Dirección: avenida Colón y José María Urbina
Sector: La Mariscal
Año de construcción: circa 1940
Arquitecto: desconocido
Estilo: historicista (neocolonial)
Premios: -
Uso actual: privado (Fundación El Comercio)


La Villa Mantilla constituye una de las pocas mansiones que aún subsisten de aquellas que se levantaron a lo largo de la avenida Colón entre las décadas de 1930 y 1940, y que con suerte ha logrado permanecer ajena a la contemporaneidad que transformó radicalmente el sector a finales del siglo XX.

Este reducto de la arquitectura burguesa quiteña fue levantado como residencia para la familia Mantilla-Ortega, propietarios del célebre Diario El Comercio, a cuya fundación se encuentra vinculada la propiedad en la actualidad. Sin embargo, a pesar de que los medios de comunicación fueron su principal línea de negocios, en aquella época los Mantilla también eran propietarios de la más importante cadena de salas de teatro y cine de la ciudad, así como del primer servicio de alquiler de carrozas y autos para transporte urbano (los predecesores de los taxis modernos).

La casa se encuentra implantada en el centro del terreno, rodeada de hermosos jardines de estilo inglés que incluye flora endémica de la zona andina ecuatoriana, y que se pueden apreciar gracias al cerramiento con rejas de hierro hermosamente trabajadas y dispuestas sobre un muro a media altura con detalles neoclásicos en el zócalo, mismas que pertenecieron originalmente al diseño del arquitecto Francisco Durini para la Plaza Grande en 1910, retiradas en 1946 de acuerdo a los criterios del Plan Regulador de Odriozola.

El estilo de la mansión en sí misma responde a la corriente neocolonial de los historicismos, que fue concebida por los arquitectos latinoamericanos para marcar su propia identidad frente a aquellas que se imponían desde Europa (neoclásico, noegótico, etc). La estructura se desarrolla en dos niveles jerarquizados hacia el frente con una serie de tejados en ángulo que van disminuyendo altura hacia el pórtico de ingreso, labrado en piedra y flanqueado por columnas salomónicas que le aportan carácter a todo el conjunto.

Las ventanas ajimezadas en arco de medio punto, características del neocolonial, alternan con otras de vanos rectangulares hacia las fachadas laterales y posterior, en donde se encontraban las habitaciones de la familia, que ocuparon hasta finales del siglo XX.

Referencias


  • Observaciones personales.
  • Rivadulla, Eladio. Comentario en la página de Facebook, publicado el 5 de febrero de 2017.