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Estación El Labrador (Metro de Quito)

Edificio principal de la Estación Multimodal El Labrador, del Metro de Quito.

El día de ayer, 15 de mayo, la Empresa Metro de Quito invitó a varias páginas de redes sociales a un recorrido especial por la recientemente entregada estación multimodal El Labrador, ubicada al norte de la urbe, en la que fuera hasta hace dos años la cabecera sur del antiguo aeropuerto Mariscal Sucre. La infraestructura, tanto en superficie como en subterráneo fue construido por el consorcio español Acciona, quienes han tenido experiencia en Metro Madrid.

Fue un recorrido por demás ameno y entretenido, nuestros anfitriones se portaron de la mejor manera que podría esperarse y no solo nos hicieron sentir cómodos durante las dos horas que demoramos en conocer toda la infraestructura, sino que además estuvieron siempre prestos a responder cualquier inquietud que fuera surgiendo, dejando despejada cualquier duda sobre el tema que habíamos tenido hasta ese momento en el asunto del futuro tren subterráneo de la ciudad de Quito.

En este punto debemos aclarar que la entrega de esta estación se hizo en conjunto con la que también se construyó en La Magdalena, y que pertenecen a la primera etapa de construcción del proyecto ya que, además de entrar en inmediato funcionamiento en superficie como estaciones intermodales para las líneas de transporte tradicional, serán los lugares por los que ingresen las dos grandes tuneladoras que harán realidad la conexión entre norte y sur de la ciudad en un periodo, muy ambicioso por cierto, de 36 meses a partir de la firma de la segunda fase (actualmente en renegociación).

Estación multimodal de superficie

Estación multimodal de superficie, al fondo el edificio principal.
Debido a que el lugar se encuentra en mi trayecto diario al hipercentro de la urbe, donde realizo muchas de mis actividades, siempre paso junto a la obra y me parecía bastante grande por fuera. Sin embargo, no es sino entrar al recinto amurallado por mallones verdes de construcción para darse cuenta de la verdadera magnitud del proyecto, mucho más impresionante de lo que había podido alcanzar a imaginar incluso después de haber visto por meses las fotografías oficiales y de la prensa con respecto al avance de las obras.

Por cosas del destino y providencias divinas seguramente, tuvimos la oportunidad de hacer el recorrido con, ni más ni menos, que la persona de Acciona a cargo de toda la obra, un hombre muy amigable y divertido de quien lamentablemente se me escapa el nombre, pero vamos, que después de él solo está el Alcalde. Quizá este detalle nos facilitó tanta información un poco más técnica del proyecto entregado y, aquí entre nos, también un poco sobre lo que se viene en la segunda fase.

El recorrido inició en la estación multimodal de superficie que, aunque también fue construida por Acciona, ni ellos ni la Empresa Metro de Quito (que eran nuestros anfitriones) tienen que ver con el uso que se le dará a futuro, ya que estará a cargo de la Empresa Metropolitana de Pasajeros. Eso sí, nos confirmaron que hasta junio el Trolebús extenderá sus operaciones hasta El labrador, y que sus andenes estarán ubicados en la gran "U" que se forma rodeando los andenes más pequeños y se conecta directamente con el edificio principal.

El Corredor Central Norte no se conectará con la estación multimodal El Labrador, pero sí lo hará con el Metro en la estación Universidad Central. Sobre la Ecovía, mencionaron que aún no se ha decidido si harán que llegue hasta El Labrador, pero es una de las opciones que se está estudiando.

Los andenes para buses alimentadores, así como de líneas privadas que harán breve escala en el lugar, fueron construidos en el centro de la anteriormente mencionada “U” del Trolebús, y podrán recibir unidades tanto de cama alta como de cama baja (¡previsores!). Con tres de estos andenes, que podrán ser usados en sus dos lados, calculo que su capacidad es al menos cuatro veces superior que la que actualmente posee la estación norte del Trole para recibir a sus alimentadores.

Los pasos sobre las calles internas de la estación estarán estrictamente prohibidos para los usuarios, que si desean de uno a otro andén deberán ingresar a la estación subterránea y salir por otra boca ubicada en el lugar al que quieran trasladarse, es por eso que hay 12 entradas (veamos si los maleducados quiteños nos acostumbramos a esto).

La estación multimodal de superficie está terminada y lista para entrar en operaciones, al igual que las áreas de circulación subterránea entre andenes. Los acabados son todos nacionales e incluyen a prestigiosas empresas ecuatorianas como Graiman, Holcim y hasta artesanos de San Antonio de Pichincha, que labraron a mano las piedras de andesita que se usaron en el mobiliario público y las escaleras. En general, el 95% de los materiales usados y empresas involucradas son nacionales, algo que no incluía en el contrato, pero que Acciona decidió que se haga no solo para conferirle un alma más ecuatoriana a la obra, sino para beneficiar a la industria local.

Algo que en lo personal me encantó fue que están desarrollando productos químicos para hacer aún más resistentes los acabados de los paneles que recubren las paredes y techos de las estaciones, todo en laboratorios nacionales con asesoría europea. Es decir que no solo nos quedaremos con el conocimiento, sino que también evitaremos los daños que este tipo de lugares sufren por su alto tráfico de personas, algunas de ellas que gustan vandalizar el espacio público.

Estación subterránea del Metro

Estación semi-subterránea que entrará en funcionamiento
junto con la llegada del Trolebús a El Labrador.

El nivel más bajo de la estación subterránea, por donde
circulará el tren.
A pesar de mi desconocimiento sobre arquitectura e ingeniería, que por ahora es la parte más importante del proyecto, el ingreso a la estación subterránea fue por mucho la parte más esperada del recorrido. La estación del Metro en sí misma aún no está terminada, sobre todo por el hecho de que allí entrará la tuneladora, pero se prevé que Graiman y Holcim, que son las empresas que estuvieron también presentes durante el recorrido para explicar sobre el uso de sus productos en la obra, quizá no avancen a cubrir la demanda de todas las estaciones que se construirán simultáneamente, así que durante los próximos cuatro años casi todas las empresas quiteñas del ramo tendrán mucho trabajo.

Nos hablaron de los métodos de construcción por paneles para después recién empezar con el vaciado de la tierra (habían términos más técnicos que obviamente no recuerdo), de los sistemas de ventilación, de cómo construyeron los enormes pilares de más de 50 metros de alto. Personalmente padezco de claustrofobia moderada, y tenía un poco de miedo por mi reacción al ingresar a los niveles subterráneos, sin embargo, la amplitud, altura y circulación de aire en los espacios es tal que en ningún momento me sentí encerrado o ansioso.

Dos grandes tuneladoras harán el trabajo de construcción del túnel, aunque en otros países se usa solo una, en Quito serán más para entregar la obra lo más pronto posible a la ciudadanía. La primera máquina entrará desde El Labrador, e irá abriéndose paso hacia el sur, hasta La Alameda; mientras que la segunda trabajará en dos fases, primero ingresará en Solanda hasta La Magdalena, y después desde Solanda hasta Quitumbe.


Sobre el Centro Histórico

Calmaron todas mis dudas sobre el proyecto en el Centro Histórico, en donde no solo ocuparán el método tradicional para construir el túnel (que no causa vibración como la tuneladora), sino que irán más profundo para evitar al máximo los daños estructurales y posiblemente arqueológicos de los que veníamos haciéndonos eco en las redes sociales. De acuerdo al caso particular de cada edificio, podrán utilizar varias técnicas para reforzar sus cimientos y evitar así los daños a futuro que podría causar no solo el paso del tren, sino hasta un posible terremoto. Entre estas técnica se encuentran una de inyección de un concreto especial que se puede vertir bajo los edificios, y otra en la que se colocan unas estructuras de acero que ellos llaman "paraguas" por la forma que tienen, y que se colocan también por debajo.

La estación de San Francisco se ubicará en la casa que ahora ocupa el Banco Pichincha, misma que ha sufrido importantes cambios a lo largo del siglo XX para adecuarla a diferentes usos comerciales y de oficinas, por lo que la recuperaran al diseño original (gran noticia para quienes amamos el patrimonio arquitectónico). San Francisco tendrá, además, dos salidas en la plaza de Santa Clara. 

Conclusiones

En general fue una visita sumamente interesante y cargada de información que nos ha permitido ver el proyecto de una manera diferente a la de la simple crítica (deporte nacional entre los ecuatorianos), y nos ha dado una cachetada por el desconocimiento desde el que nos atrevíamos a verter opiniones, sean favorables o no, sobre el Metro.

Después de escuchar algunas historias personales sobre los tiempos actuales de traslado, compararlas con las nuestras, a pesar de que algunos deberán seguir haciendo trasbordos, concluimos que el proyecto general será mucho más de beneficio que de otra cosa. Y es que, además, debemos aprender a ver más allá de nosotros mismos, nuestro círculo íntimo e incluso nuestro tiempo, ya que una obra de esta magnitud no solo está pensada para ahora, sino para que en el futuro no estemos, como dicen las abuelitas, “andados en apuros” (justo como ahora).

Como dato final, les comento que una vez que terminen la renegociación con el Municipio y arranque la segunda fase del Metro, la primera estación que construirán es la de Jipijapa, que estará ubicada bajo la avenida Amazonas en el tramo entre la Fybeca de la Plaza de Toros y el parque Isla Tortuga.

Galería

Para ver más fotografías, sigue ESTE LINK. Publicaría todas pero son en serio demasiadas, me di el lujo de tomar todo lo que aparecía frente a mí, estaba muy emocionado de conocer el lugar.


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