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Palacete Mena Caamaño


Dirección: avenida 10 de agosto y Alonso de Mercadillo
Sector: La Mariscal (Santa Clara)
Año de construcción: circa 1940
Arquitecto: desconocido
Estilo: historicista (neocolonial)
Premios: -
Uso actual: Hotel y restaurante


Historia

Construido alrededor de 1940, su primer propietario fue el aristócrata conservador y estudioso de la historia Alberto Mena Caamaño, el mismo que el 3 de abril de 1957 donó al Municipio su valiosa colección de objetos de arte y documentos históricos que había acumulado a lo largo de su vida, dando inicio al museo que lleva su nombre y que se encuentra en el Centro Cultural Metropolitano, del Centro Histórico.

La propiedad se edificó como parte del boom inmobiliario que vivió el sector de La Mariscal a inicios del siglo XX, en que la gran mayoría de familias pudientes que hasta entonces habían residido en el centro histórico, comenzaron a mudarse hacia este sector, planificado como un barrio jardín y de descanso. Muestra de ello son los vecinos palacios de La Circasiana, Najas o de la Nunciatura Apostólica.

Después de la muerte de Alberto Mena Caamaño, el palacete y sus jardines pasaron por diferentes propietarios (incluidos los herederos), hasta que en la primera década del siglo XXI se convirtió en un hotel, casino y restaurante que ha adquirido renombre.

Arquitectura

El edificio se encuentra implantado en un terreno de 5.200 m², con tres frentes hacia las vías aledañas. Su ingreso y fachada principal se alza hacia la avenida 10 de Agosto, eje longitudinal de la ciudad. La casa de 3.000 m² se desarrolla en dos niveles, una torrecilla y los sótanos. La construcción, que tiene forma de herradura hacia atrás, se levanta sobre un zócalo de piedra que disimula las pequeñas entradas de luz hacia los sótanos, donde se encuentran las áreas de servicio y bodegas. Posee muros lisos y ventanas que alternan entre ajimezados, vanos rectangulares y arcos de medio punto en los dos pisos, muchas de ellas cubiertas por elaboradas rejas de hierro.

Destacan la gran portada y escalinata de piedra trabajada que se encuentra en el volúmen predominante de la casa que remata en la torrecilla, dándole jerarquía visual con respecto al resto del conjunto. Otra escalinata más pequeña, cubierta por un arco tejado, sirve como ingreso secundario por la calle Mercadillo. El palacete original fue ampliado a finales del siglo XX con una construcción que, aunque moderna, intenta combinar con el estilo original, en donde se dispusieron los salones de fiesta y el casino del hotel.

Los interiores, que suman más de 20 habitaciones, son sencillos y sobrios. Presentan pisos de madera lacada, escaleras y pasillos de madera sobre ménsulas del mismo material para sostener las estructuras con detalles de estilo mudéjar y art-nuvó, paredes lisas y de tonos claros, y baños que originalmente incluían azulejos art-nuvó y sevillanos. La mayor parte de chimeneas de piedra fueron retiradas por la familia antes de vender la propiedad a finales del siglo XX, al igual que las lámparas y otros detalles lujosos.

Los jardines incluyen esculturas y fuentes, unas antiguas y otras modernas, entre las que destaca la "Leyenda de Cantuña", conjunto escultórico de piedra y bronce que representa el popular cuento homónimo sobre la construcción del atrio de San Francisco, en el centro histórico de la ciudad. Otro patio en la parte trasera de la propiedad, rodeado por la estructura con forma de herradura, posee un pintoresco pozo de agua en torno al que se levantan mesas con sombrillas para disfrutar de las mañanas quiteñas.

Galería














Fotografías: Hotel La Circasiana.

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