2/11/2015

Casona de la PUCE


Dirección: avenida 12 de Octubre y Ladrón de Guevara
Sector: La Floresta
Año de construcción: 1940
Arquitecto: desconocido
Estilo: neocolonial
Premios: Patrimonio de la ciudad
Uso actual: Facultad de arquitectura de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador


Historia

Construido a inicios de la década de 1940, este edificio de grandes proporciones fue concebido originalmente como vivienda de tipo palaciego, en una época en que se levantaban docenas de construcciones similares en la vecina zona del barrio Mariscal Sucre.

Su diseño de estilo neocolonial rememora las grandes mansiones históricas de la ciudad, en una corriente latinoamericana del historicismo que buscaba oponerse a aquellos europeizados como el neoclásico o neogótico. Constituye uno de las últimas edificaciones levantadas dentro de este tipo de arquitectura.

Alrededor de 1950 se vendió el predio a la Zona Militar, que amplió la mansión original hasta darle su aspecto actual, e instaló allí algunas dependencias del Hospital Militar destinadas a acoger a los oficiales de más alto rango. La casona funcionó como casa de salud castrense por casi una década, hasta que se construyó el moderno edificio de estilo brutalista que se ubica a solo un par de cuadras hacia el oriente.

Alrededor de 1963 el inmueble fue vendido a la vecina Pontificia Universidad Católica del Ecuador, que en 1964 inició la readecuación del para usos administrativos, así como la instalación del Museo Jacinto Jijón y Caamaño, cedido por los Condes de Casa Jijón en 1963. En 1965 el museo se trasladó oficialmente desde el Palacio de La Circasiana, e incluía una nutrida biblioteca, objetos precolombinos y obras de arte coloniales. Además, en el segundo piso se dispuso el Archivo Flores, que contenía correspondencia del primer Presidente de la República del Ecuador, una serie de grandes lienzos que mandó a pintar de los héroes de la Independencia, así como objetos personales y de su esposa, la aristócrata Mercedes Jijón de Vivanco.

Es quizá durante la década de 1960 que la casona alcanzó su máximo esplendor, empezando con la minuciosa intervención patrimonial por parte de la Universidad Católica, y sobre todo con la instalación en sus salones del Museo y el Archivo antes mencionados. Es fácil imaginarse la cuidadosa selección de las obras de ambas colecciones, con galerías cubiertas por exquisitos cuadros de grandes maestros como Miguel de Santiago, Joaquín Pinto o Nicolás Javier de Goríbar, compartiendo espacio con esculturas coloniales y republicanas, alfarería precolombina y reveladores documentos epistolares entre los padres de la Independencia sudamericana.

En 1975 se concluyó la obra de la Biblioteca de la Universidad, y hasta su segundo piso se trasladaron el Museo Jacinto Jijón y Caamaño y el Archivo Flores, siendo su curador el reconocido Hernán Crespo Toral. Alrededor de 1980, con el traslado de las oficinas administrativas hacia los nuevos pabellones que se iban construyendo al sur del campus, el edificio entró en una etapa de subutilización, por lo que se destinó una sección para la Facultad de Psicología, así como dependencias para oficinas de las organizaciones estudiantiles y de maestros.

En 1994, tras la inauguración de las torres modernas de facultades, parte de la casona fue ocupada por las oficinas de la entonces recién creada Facultad de Artes, Diseño y Arquitectura (FADA), que un año más tarde inició la construcción de dos pabellones adjuntos de aulas en estilo moderno y funcionalista, cerrando por completo el patio posterior.

En la actualidad la casona es ocupada por oficinas de servicios estudiantiles y comunicacionales de la Universidad, aulas de apoyo y consultorios de asistencia social a precios módicos, que sirven como práctica profesional para los estudiantes de los últimos niveles de las escuelas de Psicología y Derecho.

Arquitectura

La fachada se encuentra dividida en tres secciones, la ochava esquinera y dos cuerpos laterales que se extienden desde el centro hacia el oriente y el norte. El ingreso se realiza por la esquina, jerarquizada por una gran portada de piedra que encierra una ventana triple en el segundo piso y una con forma de arco de medio punto en el tercero; el volumen es rematado por una forma renacentista con un ojo de buey estrellado, flanqueado por dos pequeñas torrecillas que constituyen el detalle art-nuvó del conjunto.

En los extremos laterales del segundo piso la atención se desvía a los balcones de estilo limeño, rematados por balaustrada de moriscos que sirven como antepecho de las pequeñas terrazas del tercer nivel. La casa exhibe varios balcones con rejas de hierro trabajado, además de una pronunciada techumbre de teja española, características del neocolonial ecuatoriano. Finalmente, los jardines que se encuentran hacia la calle, rodean la mansión con especies características de la ciudad como palmeras andinas y geranios.

Galería



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