Buscar en Los ladrillos de Quito

Quinta La Delicia


Sector: Cotocollao
Año de construcción: finales del siglo XIX
Arquitecto: desconocido
Estilo: colonial, historicista (neoclásico)
Premios: Bien patrimonial de la ciudad
Uso actual: Administración municipal, Zona La Delicia


Según unas fuentes esta quinta de descanso fue construida a mediados del siglo XVIII, mientras que otros la datan de inicios del XIX; lo cierto es que en los registros municipales ya aparecía en la década de 1850.

Estaba ubicada estratégicamente en el Camino del Inca, que servía como conexión entre el pueblo de Cotocollao y la ciudad de Quito con las ciudades del norte del país. Fue parte de las seis quintas en que se dividió la hacienda Cotocollao a lo largo de los siglos XVIII y XIX (las otras fueron La Victoria y Agua Clara, por ejemplo).

Fue concebida como lugar de descanso, y esa era su principal función, aunque por las tierras agrícolas que le rodeaban, se deduce que también era el centro administrativo de las mismas.

La casona presenta la tipología típica de las casas de hacienda de la sierra ecuatoriana, con corredores abiertos hacia los patios (hoy ajardinados), en torno a los que se distribuyen las estancias de la familia. Exquisitas pinturas murales con motivos taurinos fueron añadidos a inicios del siglo XX, al igual que los latones y verjas de hierro importadas de Francia.

La casa se distribuye en forma de "T", con un torreón en el centro de la misma. El patio norte y sur son ajardinados, siendo este último el ingreso principal de la casa. Al extremo sur de la casa se levantan varias estructuras que servían como dependencias de servicio y caballerizas.

Historia

No se tiene registros de quién fue su primer propietario, pero se asume que fue parte de las tierras de los Marqueses de Solanda y Villarocha, cuya última miembro, Mariana Carcelén y Larrea, pasó aquí sus últimos días. Mariana fue esposa del héroe independentista Antonio José de Sucre, y poseía una de las fortunas más grandes del país en aquella época. Tras la muerte de su primer esposo en 1830, Simón Bolívar la distinguió con el rango de Gran Mariscala de Ayacucho, que había pertenecido a su difunto cónyuge. Es durante la época en que le pertenecía, que se dice que Simón Bolívar y Manuela Sáenz tuvieron su primer encuentro personal en sus salones, aunque no existen registros al respecto.

Después de la muerte de la marquesa, pasó a manos de Manuel Chiriboga, y permaneció en su familia hasta 1903. En 1913 la compró Rafael Puente, quien la utilizaba para esconder a su hijo discapacitado y con retraso mental, quien se dice murió asesinado allí, lo que precipitó nuevamente la venta del inmueble. Luego la adquirió Emilio Bustamante, cuyos herederos la poseyeron hasta la década de 1950 (una calle contigua incluso lleva su nombre).

Fue convertida en prostíbulo y cantina entre 1950 y 1957, aunque se desconoce el nombre de la persona que poseía la quinta en aquel entonces. En 1957 pasó a manos de la Caja de Pensiones (actual IESS), que prestó el inmueble a la Aduana para que lo convirtiese en el primer Cuartel Comercial Aduanero (debido a que se encontraba en el camino de entrada a Quito).

En 1966 volvió a manos del IESS, que arrendó las estancias a familias pobres, lo que aceleró su deterioro., estando al borde de su desaparición tras un voraz incendio en 1985. El Fonsal se hizo cargo de su restauración entre 1993 y 1996, luego de lo cual fue entregada en comodato al Municipio de Quito, que instaló en el edificio la Administración Zonal Norte (actual Zona Equinoccial La Delicia).

Leyenda

En el imaginario popular quiteño, esta es una de las casas con mayor presencia fantasmal de la ciudad. La leyenda se produce por la muerte de un joven discapacitado y retrasado mental que fue escondido aquí por su padre en los años 1910's, y cuyo hermano terminó asesinándolo y enterrando su cuerpo bajo el árbol de Araucaria que se encuentra en el patio norte (restos humanos fueron encontrados allí durante la recuperación de 1993, sin embargo no se ha podido determinar la persona a la que estos pertenecieron).

De igual forma, durante la época en que la casona fue convertida en prostíbulo y cantina (en la década de 1950), varias riñas terminaron en muerte; siendo uno de estos fantasmas el que se dice que habita en el torreón de la casa.






Tras el incendio de 1985, en total abandono


No hay comentarios.:

Publicar un comentario