Palacio Romo-Leroux / Antigua Quinta Presidencial (desaparecido)

El Palacio visto desde la actual avenida 12 de Octubre y Patria (circa 1945)

Dirección: avenidas 12 de Octubre y Patria
Sector: La Mariscal
Año de construcción: 1911
Arquitecto: Gualberto Pérez
Estilo: historicista (neoclásico italianizante)
Uso actual: desaparecido

Ubicada en el sector de La Mariscal, sobre las actuales avenidas Patria y 12 de Octubre, este desaparecida residencia palaciega de estilo neoclásico italianizante fue levantada en 1911 por el arquitecto quiteño Gualberto Pérez para el abogado Alejandro Romo Leroux, sobre la esquina suroriental de un extenso terreno de 2,5 hectáreas que había sido parte de la antigua Hacienda El Girón, propiedad de la familia Heredia.

Los límites originales de la quinta, que abarcaba las cuatro manzanas actuales del sector aledaño, eran la avenida del Ejército (actual Patria) por el sur, Colombia (12 de Octubre) por el este, Urbina (Jorge Washington) por el norte y Mariano Aguilera (6 de Diciembre) por el oeste. El espléndido palacete se alzaba tres pisos sobre el suelo, con el primero a modo de semi-sótano, el segundo para las áreas sociales, el tercero para las habitaciones y una pequeñísima torrecilla de acceso a la terraza del techo.

Fachada principal del Palacio, con el camino de
ingreso desde la actual avenida 6 de Diciembre.
Romo Leroux se había hecho de una nada despreciable bodega de vinos muy finos y traídos de todas partes del mundo, que guardaba en botellas y barricas de madera en los semi-sótanos de la mansión, volviéndose la envidia de la ciudad. Fue precisamente esta bodega, más que el mismo palacete, lo que en 1914 provocó una propuesta de compra por parte del Gobierno del entonces presidente Leónida Plaza Gutiérrez, que deseaba convertir la Quinta en Residencia Presidencial.

Ante una primera negativa de Romo Leroux, el Presidente de la República le amenazó con desterrarlo si no cedía ante la petición de compra, por lo que el abogado accedió al trato. Sin embargo, haciendo uso de sus conocimientos legales, pudo vengarse de Leónidas Plaza, pues valiéndose de que el contrato hablaba únicamente de incluir las barricas y botellas de vino, hizo derramar todo el líquido por los jardines de la quinta, formando un río de de color rojo que corrió desde la actual 12 de Octubre hasta la 6 de Diciembre.

Leónidas Plaza, herido en su orgullo, nunca llegó a ocupar la quinta, aunque sí ofrecía allí retiros y fiestas de fin de semana al aire libre llamadas Garden Parties, costumbre que seguirían otros Presidentes después que él. Para finales de la década de 1930 dejó de ser la Quinta de descanso de los Primeros Mandatarios ecuatorianos, y en el inmueble comenzó a funcionar la Escuela de Ingenieros.

En 1940 el Municipio de Quito, facultado por el Gobierno de Andrés Fernández de Córdova, lotizó la mayor parte de los terrenos de la quinta, que vio reducida su extensión a una cuadra. En 1948 el Estado vendió el palacete y lo que quedaban de sus jardines al Gobierno de los Estados Unidos, que instaló allí su Embajada (hasta entonces venían arrendado el Palacete de Modesto Larrea, en El Ejido).

El palacete podía ser observado hasta el año 1960, cuando fue totalmente derrocado para construir en su lugar un moderno edificio que albergara mejor la sede diplomática estadounidense, levantado por el arquitecto Vincent King, ganó el Premio Ornato del Municipio capitalino al año siguiente. En 2009 fue vendido nuevamente al Estado Ecuatoriano, que ocupó el edificio con las oficinas de la Fiscalía General.

El Palacio visto desde su sección posterior, actual avenida 12 de Octubre.

Toro (escultura)

La escultura con la propuesta para regresarla a su color original.
Imagen: Facebook de Geracho Arias.

Dirección: avenidas Amazonay y Eloy Alfaro, esquina
Sector: La Carolina
Artista: Geracho Arias Basante
Año de construcción: 1992

Desde hace al menos quince años los quiteños hemos admirado esta peculiar escultura ubicada en la plaza de acceso al imponente edificio del Ministerio de Agricultura y Ganadería, en la esquina de las avenidas Amazonas y Eloy Alfaro. Sin embargo, pocos conocen a su artista o el significado que guarda.

Con el sencillo nombre de "Toro", esta escultura es obra del artista riobambeño Geracho Arias Basante, especialista en el trabajo de las láminas de metal. Fue construida en el año 1992 por encargo del Municipio de Quito para embellecer los espacios públicos de la ciudad con arte vanguardista para aquella época; Arias también realizaría otra serie de trabajos que se encuentran en diferentes puntos de la urbe, entre las que destacan Mariposa y Pájaro.

Fabricado con láminas de acero Corten (chapa de acero al carbono) y remaches, el monumento tiene diez metros de altura y pesa cinco toneladas. Representa a un imponente toro de aquellas tradicionales ganaderías ubicadas en los páramos ecuatorianos; de hecho, su color original era rojizo, representando el barro de Pujilí y a los ponchos característicos de San Juan de Chimborazo.

Referencias


  • Portafolio web de Geracho Arias Basante. Recuperado de este enlace (27 de mayo, 2019).
  • Publicación del perfil de Facebook de Geracho Arias Basante. Recuperado de este enlace (27 de mayo, 2019)

Villa Humberto

La Villa Humberto en 2014. Imagen: Depositphotos.

Dirección: avenida Patria, esquina con 9 de Octubre
Sector: La Mariscal
Año de construcción: circa 1935
Estilo: ecléctico (historicista neoclásico, art nouveau)
Uso actual: bancario

Historia

La edificación fue construida para el abogado y financista ambateño Humberto Albornoz Sánchez (1894-1950), que entre otros cargos importantes fue gerente de la Compañía de Préstamos y Construcciones - después Banco de Préstamos-, senador por la provincia de Tungurahua, presidente del Consejo Municipal de Quito y jefe de la Junta Provisional de Gobierno de 1926.

Vista de la avenida Patria en 1970, con la Villa Humberto
en el costado izquierdo. Imagen: archivo personal.
Humberto Albornoz adquirió el predio casi a la par que su hermano Alfredo, quien era el propietario del Chalet Albornoz Andrade en la siguiente esquina, sobre las actuales calles Washington y 9 de Octubre. Ambos contrataron los servicios del célebre arquitecto Rubén Vinci Kinard, diplomático mexicano que combinaba su labor en la Embajada con el oficio de la construcción.

El inmueble, diseñado únicamente como una villa de fin de semana y nunca sirvió como residencia permanente, fue terminado alrededor del año 1935, aunque se desconoce la fecha exacta. Albornoz, quien nunca se casó, falleció tras un accidente automovilístico en agosto de 1950, por lo que el inmueble pasó a manos de sus sobrinos. Estos vendieron la villa al Banco Internacional en el año 1975, entidad que deseaba levantar su oficina matriz en el nuevo corazón financiero de la ciudad.

El Banco construyó una torre de oficinas sobre los jardines que tenían frente hacia la avenida Patria, y en 1988 adquirió el predio contiguo por el norte para levantar un nuevo edificio con frente hacia la calle 9 de Octubre, de tal manera que la villa quedó encerrada entre ambas construcciones de altura. Actualmente es parte del Banco, que pretende usarlo como Centro Cultural.

Arquitectura

La Villa Humberto en 2015. Imagen: Google Street View
El inmueble está implantado en el ángulo exterior de un lote esquinero, conformado por la confluencia de la avenida Patria y la calle 9 de Octubre, en el sector de La Mariscal. De estilo ecléctico, destaca particularmente el historicismo neoclásico con ciertos detalles del art-nouveau que tan de moda estuvo en la década de 1930.

El edificio descansa sobre un semi-sótano destinado a las áreas de servicio, con la fachada jerarquizada hacia la esquina gracias al volumen del segundo piso que remata en una cúpula, elemento típico del arquitecto Rubén Vinci. Pequeños cuerpos laterales de un solo piso se abren hacia los dos frentes que, si bien fueron reducidos durante los trabajos de construcción de las torres de oficinas, mantienen la mayor parte de su estructura original.

Debido a su concepción como chalet de fin de semana, la villa posee pocos salones en la planta baja y una única habitación en el segundo piso, que era usada por Humberto Albornoz cuando acudía para alejarse del centro de la ciudad.

Galería

Panorámica del sector suroccidental de La Mariscal,
alrededor de 1960 y con la Villa en el círculo rojo.
Imagen: archivo personal.

Humberto Albornoz Sánchez.

Casa Texas

Vista frontal de la Casa Texas. Imagen: Google Street View (2014)

Dirección: Juan León Mera y Jerónimo Carrión
Sector: La Mariscal
Año de construcción: circa 1950
Arquitecto: desconocido
Estilo: historicista (neocolonial)
Uso actual: comercial y residencial

Historia

Se trata de dos casas gemelas que fueron llamadas por sus ocupantes como "Texas", quizá debido a que la corriente arquitectónica neocolonial a la que pertenece el conjunto era también popular en ese estado de los Estados Unidos. La casa norte fue adquirida por Jhon Ortman, que abrió en ella una tienda de artesanías y antigüedades llamada La Bodega, y que es su propietario hasta la actualidad.

Por otra parte, la sección esquinera hacia la calle Carrión perteneció a Francisco Llopart y su esposa, Mercedes Dalmau, fundadores de la célebre cadena de almacenes El Globo, que tuvieron su primer local en la esquina de las calles Guayaquil y Chile del centro histórico. Posteriormente pasó a manos de su hijo, Xavier Llopart Dalmau, que es el dueño hasta la actualidad.

Arquitectura

Las casas se encuentran adosadas por uno de sus lados, lo que les hace un solo cuerpo arquitectonico que se implanta al centro del terreno, rodeado por jardines en todos sus costados. Ambas poseen ingreso con camino de baldosas de piedra que conducen a unos escalones del mismo material y dan paso a los ingresos porticados con arco de medio punto.

Las ventanas del primer piso alternan entre vanos rectangulares y de arco, todas protegidas por hermosas rejas de hierro forjado que, en aquella época, servían más como decoración que para seguridad. Las ventanas del segundo piso, en cambio, recuerdan las de las galerías vidriadas de las haciendas andinas. Ambas casas se unen por el volúmen central que remata en un techo a dos aguas cubierto de tradicional teja española con tonalidades verdosas.

Escuela de Artes y Oficios

El edificio a inicios de la década de 2010. Imagen: propia.

Dirección: avenida Occidental y Bulevar 24 de Mayo
Sector: Centro Histórico
Año de construcción: 1872
Arquitecto: Franz Schmidt
Estilo: historicista neogótico
Premios: patrimonio de la ciudad
Uso actual: mercado de muebles

Historia

La historia de este edificio se remonta a la época garciana, llamada así debido no sólo a las dos presidencias de Gabriel García Moreno, sino a su enorme influencia en la vida política y cultural del país. Su marcada religiosidad le llevó a poner en manos de la Iglesia varios aspectos vitales para el funcionamiento del Estado, entre ellos la educación.

Así, con la finalidad de formar a los jóvenes en los oficios mecánicos que tenía previsto necesitar para su plan de modernización del país, en 1871 fundó el llamado Protectorado Católico, una delegación de la organización neoyorquina homónima, ciudad de donde además fueron enviados los primeros profesores. Las clases iniciaron el 9 de noviembre de ese mismo año.

Detalle del plano de Quito levantado por el padre Juan
Bautista Menten en 1875. En el círculo rojo el predio que
originalmente perteneció al Protectorado Católico.
Para la instalación de la sede fueron adquiridas tres quintas ubicadas al pie del Pichincha, por la zona alta donde nacía la Quebrada de Jerusalén (hoy Bulevar 24 de Mayo), que con el tiempo llegaría a tomar el nombre de la vecina parroquia de San Roque. Allí se levantaron algunas instalaciones provisionales para iniciar labores el 1 de marzo de 1872, mientras se planificaba la construcción de una definitiva.

García Moreno encargó el diseño del nuevo edificio al arquitecto prusiano Franz Schmidt, que había llegado al país por invitación expresa del Presidente para colaborar en la construcción de las grandes obras que tenía planificadas para llevar al Ecuador hacia la modernidad. Lo curioso es que como parte de la formación técnica de los estudiantes, estos fabricaron los ladrillos que después se usaron en la construcción, así como los muebles que se ocuparon para los interiores.

Invitados pro el presidente José María Plácido Caamaño, en 1888 llegaron al país los primeros miembros de la Orden Salesiana desde Argentina, y se pusieron al frente de la institución. El 18 de febrero comenzó el Oratorio festivo y el 15 de abril se inauguraron los Talleres Salesianos del Sagrado Corazón, poco tiempo después cambiarían el nombre de Protectorado Católico por el de Escuela de Artes y Oficios.

La comunidad salesiana estaría a cargo de la institución hasta 1896, cuando fueron expulsados del país por el presidente liberal Eloy Alfaro Delgado, y desde entonces la Escuela pasó a ser totalmente laica. Nombres posteriores que le dieron fue Escuela de Artes e Industria, Escuela Central Técnica del Estado y, finalmente, Colegio Central Técnico a partir de 1977.

El edificio en 1929, cuando era la Facultad de Ingeniería
de la Universidad Central del Ecuador.
Imagen: Ignacio Pazmiño..
Entre 1927 y 1932 la institución fue reformada y pasó a estar adscrita a la Universidad Central como Facultad de Ingeniería, época por la que además se amplió el edificio por el lado norte. Posteriormente, a finales de la década de 1970, el Colegio Central Técnico se trasladó a su nueva sede en el norte de la ciudad, pasando el edificio de San Roque a manos del Municipio de Quito.

Para entonces el predio original se había reducido bastante debido al relleno de la Quebrada de Jerusalén, la construcción de la avenida Occidental que dejó al edificio sin su hermoso ingreso arbolado desde la calle Chimborazo y lo desvinculó totalmente del resto del Centro Histórico, así como sus enormes jardines y canchas deportivas que fueron utilizados para construir el Mercado de San Roque.

En el año 1980 el Municipio decidió reutilizar el edificio para albergar el mercado de muebles que se había venido formando cada fin de semana en la avenida 24 de Mayo desde mediados del siglo XX, uso que se mantiene hasta la actualidad, con las reformas que terminaron no solo por tugurizarlo, sino acabando con sus detalles arquitectónicos interiores y cubriendo los hermosos espacios verdes con cemento para plataformas de estacionamiento y superficie de ventas.

Arquitectura

Detalle de la fachada principal en la década de 1960.
Imagen: archivo personal.
La estructura que algún día fue la Escuela de Artes y Oficios está ubicada al final del Bulevar 24 de Mayo, rodeada por la avenida Occidental y las calles Loja y Cumandá. Constituye una de las primeras construcciones de estilo historicista en la ciudad de Quito, y por mucho tiempo también fue la más importante de la sub-corriente neogótica, al menos hasta el aparecimiento de la Basílica del Voto Nacional.

Diseñada por el arquitecto prusiano Franz Schmidt en 1871, fue contruida con ladrillo expuesto, material salido de los mismos talleres en los que aprendían los estudiantes de la época. Cuenta con refuerzos de piedra labrada y presenta una fachada compuesta simétricamente, con torrecillas laterales y arcos ojivales que le dan su más reconocible característica neogótica.

El acceso original se daba por una escalera con pasamanos tipo balaustrada de moriscos, que se abría hacia el patio y desde allí hacia un camino flanqueado por árboles que terminaba en el portón de la calle Chimborazo, sin embargo este acceso fue clausurado tras la construcción de la avenida occidental que dejó muy poco frente y difícil acceso debido a la diferencai de altura con la calle.

La fachada principal es la original diseñada por Schmidt, presenta arcos rebajados en la planta baja y ojivales en el segundo piso, separados por contrafuertes que rematan en pináculos. El declive natural del terreno fue hábilmente utilizado para diseñar un nivel a modo de semisótano. La planta tiene forma de H, pero el pabellón norte fue ampliado posteriormente hacia atrás, rompiendo totalmente con la simetría característica del arquitecto prusiano.

Otros edificios construidos alrededor, destinados a ampliar la superficie de ventas, terminaron por encerrar la estructura original y darle una sensación de hacinamiento. A pesar de su entorno, totalmente deteriorado y considerado como zona roja, el inmueble es parte del inventario patrimonial del Municipio de Quito desde hace varias décadas.

Galería

Plano de Quito en 1903, levantado por Highley. Se aprecia
la Escuela de Artes y Oficios junto a la Quebrada de Jerusalén.

Imagen: archivo personal.

El edificio alrededor de la década de 1930.
Imagen: archivo personal.

Postal coloreada del edificio en la década de 1940.
Imagen: archivo personal.

El inmueble en la década de 1960, como Colegio
Central Técnico. Imagen: archivo personal.

Referencias

  • Ortiz Crespo, Alfonso; Peralta, Evelia; Moreira Viteri, Pablo (2004) . "Ciudad de Quito: guía de arquitectura", volumen II, p. 217. Quito - Sevilla: Junta de Andalucía.
  • Peralta, Evelia; Moya Tasquer, Rolando (2007). "Guía arquitectónica de Quito", p. 231. Quito: Trama Ediciones.
  • Jurado Noboa, Fernando (2009). "Calles, casas y gente del Centro Histórico de Quito", tomo V, pp.26-43. Quito: Fondo de Salvamento.

Plaza de las Conceptas

Plaza de las Conceptas y Casa Cadisan (2015). Imagen: Dreamstime.

Dirección: calles García Moreno y Mejía, esquina
Sector: Centro Histórico
Año de construcción: 2014
Arquitecto: Inmobiliar
Estilo: contemporáneo
Uso actual: plaza pública

Historia

La historia del predio inicia tras la fundación española de Quito, cuando los solares fueron repartidos entre los conquistadores, siendo la manzana que hoy ocupa el Monasterio de la Limpia Concepción entregada en primera instancia a Juan de Padilla y Vergara, que la intercambió con el solar que Juan Díaz de Hidalgo tenía en lo que hoy es el Palacio de Gobierno.

Más tarde la manzana se dividió en dos mitades de oeste a este, quedando la totalidad de la parte norte en manos de Pedro Valverde, que en el año 1546 será el primero en construir en ella, la edificación será además el primer hospital de la ciudad, tal como lo había ordenado el gobernador Gonzalo Pizarro.

Plano de Higley (1903), con el predio de la actual plaza en
círculo rojo. Imagen: archivo personal.
En octubre de 1575 las conceptas adquirieron casi la totalidad de la manzana en tres mil pesos, dinero proveniente de una donación del clérigo Juan Yánez. El único espacio que quedó en manos privadas fue precisamente el predio esquinero que nos compete en este artículo, que estaba en manos de Martín de Mondragón y su su esposa, Isabel de Andagoya.

En 1680 la casa estaba aparentemente en manos de Nicolás de Cepeda y Leal Gil Negrete. Parece ser que después pasó a manos de las Conceptas por largos años, aunque a inicios del siglo XX funciona allí la Junta de Asistencia Pública creada por los gobiernos liberales. El plano de HIghley (1903), nos arroja mejores luces de cómo estaba constituido el entorno y el predio en sí mismo durante esta época.

Para 1930 funcionaban algunos negocios en la planta baja de la casa, como la papelería de Arturo Cabrera, Diario El Día, consultorios médicos de Cristóbal Salgado y Rodrigo Jácome Moscoso, y una distribuidora de cerveza guayaquileña de los señores Alvarado y Bejarano.

El edificio de la Dirección Provincial de Salud (2012).
Imagen: Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda.
La casa colonial fue derrocada por el Estado (que era su propietario desde la época Alfarista) a mediados del siglo XX, y en su lugar levantó un moderno edificio de estilo internacional que fue ocupado por la Empresa Eléctrica Quito, que lo ocupó hasta la década de 1970, época de la que los quiteños recuerdan un gran letrero con una bombilla de luz gigante en la esquina.

Posteriormente el inmueble pasó a manos de la Dirección Provincial de Salud de Pichincha, que funcionó allí hasta el año 2013 en que el edificio fue demolido como parte de un proyecto del Gobierno ecuatoriano, en conjunto con el Municipio de la ciudad, para brindar espacios de recreo y descanso a los visitantes del Centro Histórico.

La nueva plaza que se diseñó en el lugar, concebida por la empresa gubernamental Inmobiliar y llamada originalmente «De los Capellanes», terminó siendo conocida con su nombre actual por decisión popular, pues fue la gente quien empezó a llamarla «De las Conceptas» debido a su ubicación junto al centenario Monasterio de la Limpia Concepción. Su diseño contemporáneo de plaza ajardinada con juegos de agua a nivel de piso y una cafetería concesionada en la esquina interior, constituye un espacio de remanso para una de las esquinas más transitadas del sector.

Puedes mirar cómo quedó la plaza en 360° en este link.

Mural de los Jubilados

Luigi Stornaiolo (2016).
Imagen: programa De Contrabando.
El mural que adorna la gran pared occidental, y que constituye uno de los elementos más reconocibles de este espacio, es una reproducción de una pintura al óleo sobre tela realizada en 1986 por el artista quiteño Luigi Stornaiolo Pimentel (1956), basada a su vez en el boceto «Determinismo Sinóptico». Stornaiolo es considerado uno de los artistas ecuatorianos más importantes de la segunda mitad del siglo XX, con una producción que refleja ironía, crítica social, realismo y humor; fue además ganador del Premio Nacional Eugenio Espejo en 2011.

La artista encargada de plasmar la obra de Stornaiolo en el muro de la plaza fue Marcela Slade, quien tiene una galería en Cumbayá. Desde una perspectiva popular e histórica, el mural representa a los tradicionales jubilados que acuden diariamente al Centro Histórico de la ciudad para encontrarse con viejos amigos, tomar café, ir a misa o simplemente sentarse en las plazas a ver los días pasar. Otra lectura, basada en la vestimenta de los dos personajes masculinos que la conforman, lo constituyen en un homenaje al ya desaparecido chulla quiteño.

Galería

Medianera del antiguo edificio de la
Dirección Provincial de Salud (2012).
Imagen: Miduvi.

Proceso de derrocamiento del edificio de la Dirección
Provincial de Salud (2013). Imagen: Periódico Encuadre.

Proceso de derrocamiento del edificio de la Dirección
Provincial de Salud (2013). Imagen: Periódico Encuadre.


Referencias

  • Jurado Noboa, Fernando (2008). "Calles, casas y gente del Centro Histórico de Quito", pp.155-165. Quito: Fondo de Salvamento.
  • "Proyecto de revitalización del Centro Histórico". Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (2012)
  • Proyecto de revitalización le dará otra cara al Centro Histórico de Quito. (diciembre de 2013). Encuadre, periódico interno del Servicio de Gestión Inmobiliaria del Sector Público, p.5.
  • Almeida Rothenbacc, Ramiro. Comentario vía Facebook del 27 de febrero de 2019.

Pensionado Borja 2 y Colegio Santo Domingo de Guzmán (Antiguo Colegio Alemán)

Fachada del Pensionado Borja N°2, desde la acalle 9 de Octubre. Imagen: Google Street View (2014).

Historia

El Colegio Alemán (llamado así por ser financiado por el gobierno de ese país) se fundó en 1917 en una casa ubicada en la esquina de las calles García Moreno y 24 de Mayo, de la que se trasladó en 1922 a un inmueble que aún existe en la calle Junín, frente a la Plaza de San Marcos. Posteriormente, en 1930 volvería a mudarse a una casa esquinera en la avenida Gran Colombia y Ramón Egas, frente al Parque La Alameda, donde funcionó hasta 1935.

Notando que la sede de La Alameda empezaba a quedar estrecha para el creciente número de estudiantes que se matriculaban cada año, las autoridades del Colegio decidieron pagar 25.000 marcos alemanes al aristócrata y político Jacinto Jijón y Caamaño por un inmenso lote de 27.000 metros cuadrados ubicado en el sector de La Mariscal, flanqueado por las actuales Amazonas, Veintimilla, 9 de Octubre y Joaquín Pinto.

Vista posterior del Pabellón 1 del complejo (circa 1940).
Imagen: colección de Juan Pablo Aguilar, en la
recopilación de Santiago Duque Arias.
El directorio encargó el diseño de un campus moderno al arquitecto alemán Augusto Ridder, que había llegado al país con la primera oleada de migrantes que huyeron de la I Guerra Mundial, y había sido inmediatamente contratado por el Municipio para desarrollar la canalización de la ciudad. Ridder no cobró sus honorarios como aporte personal a la colonia alemana, por lo que la institución tuvo que sufragar únicamente el valor del material y los albañiles.

El nuevo edificio abrió sus puertas el 16 de junio de 1935, con una ceremonia en la que se tocó el himno nazi y se realizó el tradicional gesto del nacionalsocialismo con la mano extendida al frente, así mismo la fachada hacia la calle 9 de Octubre exhibía una cruz esvástica que permaneció allí largos años. Todo esto demuestra por qué con el pasar del tiempo el edificio se volvió un escenario importante de esta corriente política alemana en el país.

En 1942 el presidente Carlos Arroyo del Río le revocó el permiso de funcionamiento al Colegio Alemán, precisamente por la doctrina nazi en la que basaba su plan de estudios y debido a que era financiado por el gobierno al que Ecuador le había declarado la Guerra durante la presidencia de Velasco Ibarra. Las cuentas y bienes del Colegio fueron confiscados por el Estado ecuatoriano, que puso en arriendo las dos secciones que conformaban el campus para el año lectivo 1942-1943.

El padre (después monseñor) Manuel Andrade Reimers firmó contrato por el pabellón de aulas con frente a la calle 9 de Octubre, hasta donde planificaba trasladar el Pensionado Elemental #2, que venía funcionando en una casa arrendada de la señorita Elena Enríquez en la avenida América, entre Bogotá y Caracas. Este era una extensión de la institución de nombre similar que también funcionaba en el Centro Histórico y había sido fundada por Monseñor Pedro Pablo Borja Yerovi, que aún era su representante legal.

Antiguo pabellón del internado, actual Colegio Santo
Domingo de Guzmán. Imagen: Google Street View (2014).
Por otra parte, el pabellón del internado que daba hacia la Veintimilla y Amazonas fue arrendado por las hermanas Dominicas, que bajo la dirección de la madre María Elena Eguiguren deseaban fundar una institución educativa para mujeres en el norte de la ciudad. El Colegio Santo Domingo de Guzmán abrió sus puertas el mismo año 1942 con los cuatro primeros grados, aperturando los demás al año siguiente debido a la demanda de los vecinos del sector.

En 1946 el Gobierno dispuso la licitación de todos los bienes incautados a causa de la II Guerra Mundial, por lo que los dos centros educativos buscaron benefactores para cubrir los gastos de la compra, y así se convirtieron en propietarios. Con el tiempo ambas instituciones venderían parte de sus enormes terrenos para poder financiar ampliaciones, estas secciones corresponden a las actuales Amazonas y Joaquín Pinto, que se urbanizaron entre las décadas de 1950 y 1970. En la década de 1960 lo hermanos maristas pasarían a hacerse cargo del Pensionado Elemental #2 (ahora llamado Borja 2 en honor a su fundador).

Una vez que la II Guerra Mundial llegó a su fin, se re-fundó Colegio Alemán en 1956 y comenzó a funcionar en un campus construido para tal efecto en la avenida 6 de Diciembre y Julio E Moreno, predio que hoy ocupa un complejo comercial de Megamaxi debido a que la institución se trasladó una vez más a un nuevo lugar, esta vez en San Patricio de Cumbayá, donde se encuentra hasta la actualidad.

Arquitectura

Vista lateral del Colegio Borja 2, desde la Veintimilla.
Imagen: Google Street View (2014).
El complejo original diseñado por el arquitecto alemán Augusto Ridder se desarrollaba en dos pabellones, uno principal para aulas y oficinas con frente hacia la calle 9 de Octubre, y otro para el internado de estudiantes de provincia que se levantó hacia la esquina de las calles Veintimilla y Amazonas. Esto dejaba un amplio espacio para canchas deportivas y jardines que se extendían por la mayor parte del terreno, llegando hasta la actual calle Pinto por el norte.

Los edificios responden al estilo racionalista que no solo caracterizaba a Ridder, sino a la arquitectura alemana de la época en que fue concebido, con espacios pensados en las funciones para que se los iba a utilizar, con mucha luz, amplias áreas de circulación y sin los tradicionales recovecos ni añadidos inútiles de los que hacía uso la arquitectura historicista por temas meramente estéticos.

Referencias

  • Ponce, Amparo (2011). "La Mariscal: historia de un barrio moderno en Quito en siglo XX", pp 103-104. Quito: Instituto Metropolitano de Patrimonio.
  • Pérez Pimentel, Rodolfo (1987). "Diccionario biográfico del Ecuador", tomo XVII, p.17. Guayaquil: Universidad de Guayaquil.
  • Duque Arias, Santiago. "El Colegio Alemán en La Mariscal", publicado vía Facebook el 26 de junio de 2018.
  • Unidad Educativa Santo Domingo de Guzmán. "Historia de la institución", publicado en la página web del Colegio.

Iglesia de Santa Teresita

La iglesia de Santa Teresita, vista desde el suroriente. Imagen: propia (2017).

Dirección: calles Robles y 9 de Octubre, esquina
Sector: La Mariscal
Año de construccion: 1938-1956
Arquitecto: José María de Riocerezo
Estilo: historicista neogótico
Uso actual: religioso y funerario

Historia

A inicios de la década de 1930 el barrio La Mariscal pasaba de ser una ciudad jardín con quintas y chalets que se ocupaban generalmente los fines de semana, a una zona de residencia permanente de la élite quiteña que migraba desde el Centro Histórico. Este movimiento causó que se necesitaran cada vez más servicios, y el religioso no fue la excepeción, pues se encontraba arraigado entre los capitalinos.

La Mariscal no contaba entonces con una iglesia, pues la más cercana era la capilla de Santa Clara de San Millán, en el sector del Palacio de La Circasiana. Así entonces,  los adinerados vecinos de la floreciente ciudadela acordaron construir con sus propios aportes un templo para el barrio.

El terreno donde se levantaría el templo fue adquirido en febrero de 1934 por los señores Luis Tobar Donoso y Moisés Luna, siendo inmediatamente donado al padre Hieroteo Valbuena del Cramen, superior de los Carmelitas Descalzos que habían llegado a Ecuador en 1928, y que habían sido la orden religiosa escogida para regentar la futura iglesia mariscaleña. Tras cuatro años de recolección de fondos, la primera piedra del proyecto fue colocada el 8 de diciembre de 1938, en una ceremonia bendecida por el entonces arzobispo de Quito Carlos María de la Torre.

Catedral de Burgos, fuente de inspiración para la iglesia
quiteña de Santa Teresita, en el barrio de La Mariscal.
Imagen: Wikimedia Foundation (Wikipedia).
Los planos de la obra habían sido concebidos por el hermano carmelita José María de Riocerezo, que ya había trabajado como arquitecto para la misma Orden en Chile y Brasil, con un diseño exterior inspirado en la Catedral de Burgos, en España; mientras que el interior lo estaba en la Capilla del Condestable, del mismo templo hispano. De hecho, se puede observar la estrella del Condestable en la cúpula del crucero.

La construcción formal inició a mediados del año 1940, mientras se seguían recogiendo aportes de los vecinos para completarla. Entre las personas que más dinero donaron en esta primera etapa se encontraban los guayaquileños Carlos Julio Arosemena Tola, banquero y presidente de la República entre 1947 y 1948, y su esposa Laura Monroy Garaycoa, que residieron un tiempo en el sector, en la Casa presidencial Velasquista de la avenida Patria.

Para poder financiar el resto de los trabajos con la venta de espacios funerarios, se inauguró la Cripta de la iglesia el 2 de noviembre de 1941, Día de los Difuntos, con 300 nichos y mil urnas. En la actualidad este espacio alberga, entre otros, a personajes importantes como el ex presidente Sixto Durán Ballén, el arquitecto Francisco Durini Cáceres, el vicepresidente Manuel de Sotomayor-Luna y su esposa, la princesa italiana María Cristina de Borbón-Dos Sicilias y Wittelsbach.

El templo fue inaugurado el 19 de marzo de 1956, con su consagración a la Virgen del Carmen y espacios de veneración a Santa Teresa del Niño Jesús y al Cristo de la Agonía. Los vecinos siguieron donando para la conclusión del plan del templo; por ejemplo con el sagrario del altar mayor, orfebrería española de inicios del siglo XX, que fue donado por el Banco del Pichincha como parte de los festejos por sus Bodas de Oro.

Arquitectura

La iglesia de Santa Teresita se encuentra implantada en un terreno esquinero de las calles Robles y 9 de Octubre, en pleno centro del barrio La Mariscal, ocupando un 45% de la manzana si se suman las áreas de la casa parroquial sobre la 9 de Octubre, y la residencia de los Carmelitas hacia la Robles. Su silueta destaca entre los edificios circundantes gracias a la altura, color, material y el uso de un lenguaje tan diferente.

Interior de Santa Teresita (2017).
Imagen: Wilo Enríquez.
Su estilo arquitectónico responde al historicismo neogótico, una corriente que buscaba recuperar la belleza de los edificios góticos franceses e ingleses de la edad media, adaptados a las técnicas constructivas y necesidades de la modernidad a inicios del siglo XX. Constituye precisamente, junto con la Basílica del Voto Nacional, uno de los edificios más importantes de este lenguaje en la ciudad de Quito.

Con sus 50 metros de alto en las torres frontales (levantadas por el ingeniero Germán Riofrío), Santa Teresita fue la estructura más alta de La Mariscal durante aproximadamente veinte años, hasta la década de 1970 cuando se comenzó a levantar el cluster de altos edificios de oficinas en la avenida Patria. La puerta principal de ingreso desde la calle Robles está decorada en la parte más alta de la ojiva con una talla de Santa Teresita del Niño Jesús, que le da su nombre al templo.

El edificio es de planta rectangular, con una nave central de 62 metros de largo (incluido el presbiterio), 9 de ancho y 20 de altura; mientras que las dos naves laterales alcanzan los 50 metros de largo, 5 de ancho y 11 de altura. La cúpula sobre el crucero, de 30 metros de alto y 9 de diámetro, exhibe esculturas de los cuatro evangelistas en las pechinas, obra de la artista Carmela Estévez de Carrillo, que trabajó en la decoración del templo bajo el seudónimo de Intiyán (hija del Sol).

El altar destaca por las pinturas de lenguaje simbolista, iluminadas y coloridas, así como por la presencia de las esculturas de la Virgen del Carmen, Santa Teresita y el Cristo de la Agonía. Las paredes de las naves laterales exhiben las estaciones del viacrucis, esculpidas y pintadas también por Carmela Estévez. Los vitrales que se encuentran en la cúpula del crucero fueron trabajados personalmente por el hermano carmelita y arquitecto de la obra, José María de Riocerezo.

Galería

Capilla del Condestable, en la Catedral de Burgos (España).
Imagen: Jorge Fernández-Alva.
Cuerpo principal de la fachada de Santa Teresita.
Imagen: propia (2017).

Detalle de la puerta de ingreso a Santa Teresita.
Imagen: propia (2017).

Vista posterior de la iglesia de Santa Teresita.
Imagen: propia (2017).

Palacio de La Circasiana

Vista del Palacio de La Circasiana desde el noroccidente.

Dirección: avenida 10 de Agosto y Colón, esquina
Sector: La Mariscal
Año de construcción: 1893-1908 / 1930-1935 / 1950

Arquitecto: Franz Schmidt
Estilo: historicista neoclásico
Premio: patrimonio de la ciudad
Uso actual: administrativo, museístico

Historia

La propiedad fue concebida originalmente como una quinta de descanso a las afueras de la ciudad de Quito, que para finales del siglo XIX avanzaba únicamente hasta los alrededores del parque La Alameda, por lo que su ubicación en la zona indígena de Santa Clara de San Millán estaba relativamente alejada. Es precisamente esta comunidad la que habría vendido en primer lugar el gran retazo de terreno a los Jijón, pues su jurisdicción avanzaba desde aquí y hasta las faldas del volcán Pichincha por el occidente.

El pabellón de fin de semana, que corresponde a la primera etapa constructiva del inmueble y que actualmente se encuentra hacia la avenida 10 de Agosto, fue mandado a levantar por los terrateniente y aristócratas quiteños Manuel Jijón Larrea (1860-1908) y su esposa Dolores Caamaño y Almada (1859-1915), para lo que contrataron los servicios del arquitecto prusiano Franz Schmidt, que contaba entre sus obras a edificios tan importantes como el Teatro Nacional Sucre, el Mercado de Santa Clara y el Antiguo Hospital Militar de San Juan.

La quinta original, diseñada por Schmidt (circa 1910).
Fondo fotográfico del Ministerio de Cultura del Ecuador.
Schmidt construiría un bloque perfectamente rectangular y simétrico en estilo neoclásico palladiano, con un primer piso a modo de sótano para las áreas de servicio, cocina, bodegaje y dormitorios de la servidumbre; un segundo con acceso por las famosas escaleras flanqueadas de leones de bronce, en la que se encontraban los salones de recibo y las habitaciones; y finalmente un volumen central en la terraza, donde existían una habitación y un oratorio con linterna para iluminarlo desde el techo. El nombre de la propiedad fue escogido por doña Dolores, que comparaba la belleza del edificio con la de las mujeres de Circasia, en la Rusia transcaucásica, que en aquella época eran consideradas las más hermosas del mundo.

Los interiores del pabellón fueron decorados con pintura mural de Joaquín Pinto y Juan Manosalvas, papel tapiz francés, vidrios, cortinas y tapices europeos, así como cielos rasos de latón repujado importados de Filadelfia (Estados Unidos). Los exteriores, por otra parte, se complementaron con hermosos jardines de estilo inglés, en los que las caminerías suelen recorrer espacios casi boscosos y entre plantas que crecen a sus anchas, dando la impresión de asilvestramiento.

Manuel Jijón Larrea no sólo era un rico propietario de inmensas tierras en la Sierra norte del Ecuador, sino que también fue uno de los primeros industriales del país. Poseía fábricas de telas como Chillo-Jijón, que automatizó prontamente con tecnología estadounidense de punta para aquella época, fundó junto a Julio Urrutia la primera instalación eléctrica que usaba la fuerza hídrica del río Machángara  (1895), y presidió el directorio del recién creado Banco del Pichincha por algunos años.

Cuando Manuel Jijón falleció, su único hijo y heredero universal, Jacinto Jijón y Caamaño (1890-1950), viajó con su madre a Europa por algunos años antes de regresar a Quito en 1919 para casarse con su prima María Luisa Flores Jijón en un evento que tuvo como escenario a la misma Circasiana; y quizá por ello la pareja escogió esta misma propiedad como su residencia permanente, en la que nacería su único hijo. Los nuevos residentes, de carácter muy conservador y religioso, crearon un reducto apacible y alejado del mundanal centro de la ciudad, pero que más temprano que tarde les empezaría a quedar estrecho.

Jacinto y María Luisa el día de su boda,
en el pórtico de La Circasiana (1919).
En la década de 1930 Jacinto decidió ampliar el edificio con una estructura posterior en forma de herradura, que al adosarse al pabellón original terminaría por crear un patio interior y cubierto al centro, en el que se construyó una piscina. Esta ampliación le dio al inmueble un piso adicional que consolidó el majestuoso aspecto de características palaciegas que mantiene hasta la actualidad, además de las grandes áreas sociales del ala occidental (vestíbulo, comedor y salón) y un nuevo ingreso al que se llamo Puerta de las Estaciones, debido a que la escalera estaba flanqueada por cuatro esculturas que representan a las estaciones del año.

Debido al carácter apacible y reservado de los Jijón-Caamaño y Flores, las nuevas áreas sociales no eran usadas para ofrecer grandes fiestas y bailes, sino para albergar reuniones de carácter político pues Jacinto era la figura más notable del Partido Conservador por aquellos años, e incluso llegaría a ser candidato a la presidencia de la República (1940), y el primer alcalde de Quito electo por votación popular directa (1945-1947). Su vena antropológica e historiadora lo harían también uno de los más notables miembros de la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos, que había iniciado el arzobispo Federico González Suárez en 1909.

María Luisa Flores, en cambio, solía retirarse a leer en su estudio privado del lado sur del pabellón antiguo, y a experimentar con la radio de onda corta que poseía en la habitación contigua, aficiones que delatan lo bien instruida que era para el común femenino de la época. También solía reunirse únicamente con sus amigas más íntimas en una sala del tercer piso, decorada con muebles de estilo Chesterfield, hasta la que llegaban los dulces y bebidas mediante un elevador oculto por una columna falsa.

De esta misma época datan la construcción del pabellón de la Biblioteca, al costado sur del palacio, y el museo de acceso gratuito en la parte posterior de los jardines, ambas destinadas a albergar las grandes colecciones bibliográficas, documentales, arqueológicas e históricas que Jacinto Jijón y Caamaño había reunido a lo largo de su vida, y que constituían las más grandes e importantes que se podía encontrar fuera de los conventos en el Ecuador de mediados del siglo XX.

Puerta de La Circasiana (circa 1950). Fondo Jacinto
Jijón y Caamaño, de la Universidad Católica del Ecuador.
Mención especial merece el llamado Arco de la Circasiana, levantado en época similar y al que le hemos dedicado un artículo por separado debido a su importancia y significado. Este constituyó por largos años el portón de ingreso al predio del palacio desde la avenida 18 de Septiembre (actual 10 de Agosto), y fue levantado a modo de arco del triunfo por el escultor ibarreño Luis Mideros en los mismos jardines de La Circasiana, desatacando por el friso en el que se representa una escena de la mitología griega en la que los protagonistas son centauros y lápitas.

Gran parte de sus últimos años Jacinto realizó los estudios y recopiló documentos que lo acreditaban como descendiente del hermano del primer conde de Casa Jijón, llamado Miguel de Jijón y León, y cuyo título se encontraba vacante desde la muerte de éste en 1794. Sin embargo, y debido a su propia muerte acaecida en 1950, sería a su hijo Manuel Jijón-Caamaño y Flores (1920-2003) que el Gobierno español rehabilitaría el título en 1958, convirtiéndolo en el segundo conde. A pesar de ello, Jacinto siempre fue conocido (extraoficialmente) como conde entre la sociedad ecuatoriana.

En 1945 el joven Manuel contrajo matrimonio con Cecilia Barba Larrea, descendiente a su vez de dos extintas casas nobiliarias: los Marqueses de Selva Alegre y los Condes de San José. Juntos decidieron levantar su propia residencia de estilo neomudéjar en la parte suroccidental de los jardines de La Circasiana, hacia la esquina de las actuales calles Versalles y Luis Cordero, misma que fue segregada del predio paterno para fines fiscales y desde entonces constituye una propiedad diferente. Aquí crecerían sus dos hijos: Jacinto, el heredero del condado, y Manuel Jijón-Caamaño y Barba.

Con los años la manutención del palacio comenzó a representar una gran carga financiera para la familia, factor que sumado a la transformación del vecindario en un sector comercial más que residencial, provocaron que los Jijón-Caamaño buscaran deshacerse de él. Así, en la década de 1970 comenzaron donando a la ciudad la monumental puerta de ingreso tallada por Mideros, que debido a la ampliación de la avenida 10 de Agosto había quedado fuera del predio; así mismo, sucedería con la puerta que daba ingreso al pabellón del Museo, que fue adquirida por unos vecinos cuando se amplió la avenida Colón y aún puede ser vista en la esquina de esta con la calle Versalles.

Finalmente el palacio y lo que quedaba de sus jardines fueron puestos a la venta y, tras algunas ofertas que incluyeron a la mismísima Presidencia de la República que deseaba convertir a La Circasiana en una residencia de huéspedes ilustres, el predio fue adquirido por el Municipio de la ciudad en 1992, que abrió los jardines al público, convirtió el pabellón de la Biblioteca en el Archivo Metropolitano de Historia y, tras una refacción del edificio principal, lo entregó en comodato al Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, que lo ocupa hasta la actualidad con oficinas y un proyecto de recorridos museográficos inaugurados en 2018.

Arquitectura

El conjunto palaciego de La Circasiana se ubica en una manzana rectangular que se encuentra flanqueada por la avenida 10 de Agosto al oriente, Colón al norte, las calles Versalles al occidente y Luis Cordero al sur. Además del edificio principal, comprende otras construcciones como los pabellones de la Biblioteca y el Museo (hoy segregado del terreno), el torreón del jardín occidental y el Palacio Jijón-Caamaño y Barba (también segregado de la propiedad).

El palacio en sí mismo responde al lenguaje historicista neoclásico, con clara influencia de la corriente palladiana que le fue conferida a la quinta original por el arquitecto prusiano Franz Schmidt, y que fue seguida en las ampliaciones posteriores del edificio. Sobrio y simétrico, presenta fachadas diferentes a cada uno de sus costados: la Puerta de los Leones al oriente, la Puerta del Escudo al norte, la Puerta de las Estaciones al occidente y la fachada más sencilla hacia el sur.

De planta cuadrangular, las diferentes alas del edificio se abren hacia un patio interior techado por una estructura de hierro y vidrio, en el que antiguamente existía una piscina que se temperaba únicamente con la luz solar, pero que actualmente fue cubierta para transformarla en área de tránsito, aunque se han dejado bloques de vidrio en el piso para recordar el área que ocupaba.

Quinta La Circasiana, por José Domingo Lasso (1910).
Fondo fotográfico del Ministerio de Cultura de Ecuador.
El pabellón de la quinta original se encuentra hacia el lado oriental y puede ser visto desde la avenida 10 de Agosto, destacando por la escalera flanqueada por dos leones de bronce y que asciende desde los jardines directamente hacia la planta noble o segundo piso, dejando a nivel de tierra un zócalo con apariencia de semi-sótano que acoge las antiguas áreas de servicio, cocina, bodegas y habitaciones de la servidumbre.

Tras subir la escalera se llega al pórtico que sostiene un balcón con sus columnas de orden toscano, espacio que pese a ser exterior se encuentra ricamente decorado con cielo raso de latón repujado y barandas de hierro forjado con detalles bronceados. Desde aquí se ingresa a lo que fue el salón principal de la quinta, que exhibe en sus paredes pintura mural de estilo art-nouveau, molduras de madera tallada en ventas y puertas, además de cielo raso de latón pintado.

La que fuera la habitación principal, de gran tamaño y ubicada al costado norte del salón, también está decorada con pintura mural y posee un amplio vestidor y un baño añadido en la época de Jacinto Jijón y Caamaño. Al lado sur, en cambio, se encuentran otras habitaciones que tuvieron diversos usos, pero los más recordados son el estudio de María Luisa Flores y el cuarto en donde escuchaba su novedosa radio de onda corta; ambas estancias aún poseen el papel tapiz original. Las áreas de circulación de este sector están decoradas con pintura mural, destacando en la cenefa superior los escudos de armas de los diferentes entronques de la familia Jijón a lo largo de la historia.

Una estrecha escalera de madera permite el acceso al tercer piso, en el que originalmente estuvo la terraza y una habitación con oratorio, que se mantienen hasta la actualidad junto a las ampliaciones hechas en la década de 1930. El oratorio en particular tiene una linterna en el techo para permitir el paso de luz natural, ya que no posee ventanas, además de exhibir un hermoso altar barroco de madera tallada y dorada. Por un costado se accede al Gabinete Chino, en el que se han conservado retazos del papel tapiz original con escenas tradicionales de ese país asiático.

El patio interior techado, donde estaba la piscina (2018).
Imagen propia.
Con respecto a la ampliación llevada a cabo en la década de 1930 por Jacinto Jijón y Caamaño, esta tiene su ingreso principal por la llamada Puerta de las Estaciones, que al igual que su contraparte en el lado oriental, salva el nivel del área de servicio a modo de semi-sótano y da acceso directo a la planta noble. La portada es de estilo toscano y las escaleras están flanqueadas por cuatro esculturas de mármol que representan al otoño, invierno, primavera y verano, reconocibles gracias a alegorías como vides, mantas, cestas de flores y espigas de trigo.

Las tres áreas a las que se tiene acceso desde este punto presentan un techo de doble altura y ocupan todo el frente occidental, de manera que son los salones más grandes del palacio.El vestíbulo es llamado Hall Colorado por el color rojo de sus paredes, y posee un techo de bóveda de cañón corrido decorado con pequeños casetones con plafones de yeso pintados de dorado, piso de baldosas de piedra oscura y una gran chimenea del mismo material con un rosetón tallado. A los costados norte y sur se abren dos puertas enmarcadas  por columnas estriadas y de orden corintio que sostienen una imitación de frontón sobre el vano, de tal manera que asemejan a la fachada de un templo griego.

La puerta norte dirige al Salón del Artesonado, llamado así por el cielo raso con decoraciones poligonales de madera (artesones), que servía como salón principal del palacio y el espacio en el que tenían lugar las reuniones de la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos. Paredes con decoración neoclásica y piso de madera pulida con patrones geométricos que coinciden con las formas del techo complementan este espacio.

La puerta sur, en cambio, lleva al Salón de los Escudos que es llamado así por la heráldica de los diferentes entronques de la familia Jijón que decora los casetones de madera en el techo y parte de la cenefa superior que recorre tres de las paredes de este espacio. Este habría sido el comedor de gala del palacio, y donde Jacinto Jijón se reunía con los miembros del Partido Conservador para tomar las decisiones sobre su accionar político. Una chimenea de mármol original, que fue retirada por la familia cuando vendió la propiedad, fue reemplazada por una de menor tamaño en la pared occidental de la habitación.

Detalle de la portada norte del palacio.
Imagen propia (2018).
La fachada norte está dominada por una gran portada de piedra almohadillada que servía como acceso desde los coches, primero a caballo y después automóviles, en la que destaca el escudo de armas del Condado de Casa Jijón en la parte más alta, seguido hacia abajo por un nicho en el que se exhibe la escultura de mármol del Cristo Redentor. A los lados de éste, se pueden apreciar las dos únicas ventanas de lenguaje art-nouveau de todo el conjunto.

El pabellón de la Biblioteca, de lenguaje ecléctico, combina el historicismo neorománico visible en la planta sencilla a modo de caja y la fachaleta de ladrillo visto, y el neoclásico de la portada de ingreso y las ventanas. Está unido a la casa a través de un túnel subterráneo que Jacinto Jijón utilizaba para pasar de un edificio a otro durante las noches, después de sus largas jornadas de trabajo investigativo, y así evitar el frío de las noches quiteñas; este paso está actualmente sellado.

El pabellón del Museo, que hoy es un predio separado del palacio, tampoco está completo pues la mitad norte debió ser derrocada durante los trabajos de ampliación de la avenida Colón, de tal manera que lo que se ve en la actualidad es apenas una pequeña parte del edificio original. La portada de ingreso, de piedra, fue adquirida por Jacinto Jijón cuando se derrocó la llamada Casa de la Sal en el Centro Histórico, y después donada a la Universidad Católica, donde se encuentra a día de hoy como ingreso al Centro Cultural de esa institución.

Finalmente, los jardines fueron totalmente rediseñados tras la adquisición del palacio por el Municipio de Quito, que priorizó los espacios culturales como un pequeño anfiteatro para presentaciones teatrales en la esquina suroriental y la colocación de esculturas equinas diseñadas por el artista plástico Gonzalo Endara Crow. Además, derribó el muro perimetral para colocar un cerramiento enrejado que permita una mejor visibilidad del conjunto arquitectónico de La Circasiana.

Galería

Luis Mideros tallando el friso de la Puerta (circa 1930).
Ampliación de la avenida Colón. Al fondo se puede ver
el pabellón del Museo antes de que la mitad fuera
derrocada, también la puerta de la Casa de la Sal.

Detalle del pabellón antiguo del palacio, con
la pintura mural y la escalera al tercer piso.
Imagen propia (2018).

El Hall Colorado, vestíbulo del ala occidental del palacio.
Imagen propia (2018).

Escaleras del ingreso de coches. Imagen propia (2018).

Puerta de las Estaciones, en la fachada occidental.
Imagen propia (2018).

Torreón del jardín. Imagen propia (2018).

Palacio Jijón-Caamaño y Barba, en la parte posterior de
La Circasiana. Imagen propia (2018).